Es la cuarta novela del escritor ubetense que resultó ganadora del Premio Nadal 2026.

La novela con la que David Uclés ha ganado la edición de este año del Premio Nadal, La ciudad de las luces muertas, no está cosechando buenas críticas, lo que no dejará de sorprender a los muchos lectores que contribuyeron a que “La península de las casas vacías”, se convirtiera en uno de los éxitos editoriales más llamativos. Hay novelas que no se limitan a contar una historia, sino que reclaman un territorio entero para convertirlo en materia de ficción. El argumento, original y atrevido por lo difícil que es tratarlo, es una excusa para todo su desenlace. Barcelona en la que Carmen Laforet es una veinteañera provoca algo que el lector es conocedor, un apagón de sol y de la luz eléctrica. Barcelona queda en una oscuridad en la que, además, conviven todos los tiempos. Gente nacida en el siglo XXII se encuentra con gente del siglo XIX. A partir de ahí, las distintas Barcelonas se superponen sobre la memoria y las capas históricas que coexisten en la ciudad actual: la burguesa, la republicana, la franquista, la olímpica, la contemporánea. Cada plaza, calle o esquina se convierte en un espacio narrativo. La novela construye un escenario donde pasado y presente se entrelazan, arrastrando al lector a una especie de huracán narrativo que lo conduce a un submundo lleno de sorpresas, guiños y momentos inesperados entre los protagonistas. La gran particularidad de la novela está en cómo mezcla figuras históricas y culturales que jamás podrían haberse encontrado en la realidad. El escritor define la obra como un mosaico, un trencadís. No tiene una estructura clásica, avanza escena a escena, con una estructura que tiene algo de ópera, por una imaginación que huye de la realidad. Así que el libro tiene trabajo detrás, más del que se imagina la gente. De hecho, seguro que tardó más en documentarse que en escribirlo. En ese aspecto, es loable el esfuerzo. El estilo de David Uclés en esta obra es barroco, acumulativo y sensorial. No pide permiso, es visual y profundamente audaz, consolidándose como la voz más fresca y libre de una generación que ya no se conforma con el realismo de siempre. El tono oscila entre la crónica periodística, la elegía poética y el esperpento. El lenguaje es rico, culto, lleno de referencias intertextuales y catalanismos que anclan la narración al desarrollo de la historia. No busca agradar: quiere imponer una visión y lo consigue. El ritmo es frenético en cuanto a la acumulación de imágenes y eventos, pero la trama avanza a saltos, detenida frecuentemente por viñetas descriptivas de los distintos grupos de personajes. El resultado ha sido esta novela sin tiempo definido, con saltos temporales, pero cargada de temas. La novela La ciudad de las luces muertas se presenta como una obra coral, fantástica y metaficcional que utiliza la ciudad de Barcelona como protagonista absoluta y escenario de un cataclismo sobrenatural y simbólico. A partir de este punto, la narración se fragmenta para seguir a múltiples grupos de personajes, en su mayoría escritores y artistas catalanes e internacionales vinculados a la ciudad, que intentan comprender y sobrevivir al fenómeno. La novela cuenta con un elenco masivo de personajes reales de la cultura. Funcionan a menudo como arquetipos o funciones narrativas que se interpretan a sí mismos. La acumulación de personajes es tan exagerada que en ocasiones opaca la trama, pero ese exceso es parte del encanto de la novela que uniendo sus artes, el autor, plantea un cruce de espacios, tiempos y arquitectura. Porque la finalidad de la obra no es el desarrollo individual de ellos, sino construir un personaje colectivo para transmitir el mensaje de que la ciudad ha logrado persistir graciasal compromiso y la labor de distintas generaciones de artistas e intelectuales. Cada una de las personas que aparecen en la novela aporta su granito de arena y más tarde desaparecen para dar paso a los siguientes. El libro no debe valorarse sólo por su técnica, sino por su alma. Una lectura recomendable para quienes quieran adentrarse en un mundo literario bastante diferente y surrealista.
