Revista Cultura y Ocio

La cosecha humana. Emilio Calderón

Por Mientrasleo @MientrasleoS
La cosecha humana. Emilio Calderón
     "Tenía al joven en el punto de mira de su fusil. Lo seguía mientras correteaba de un lado a otro con el rostro cubierto con una kufiyya y una gigantesca honda en la mano derecha, que de vez en cuando utilizaba para lanzarles piedras o agitarla a modo de afrenta. Como siempre que se veía en esa situación (que en las últimas semanas, desde que comenzara la Segunda Intifada, se había repetido con demasiada frecuencia), se sentía como Goliat luchando contra David, con la particularidad de que la honda que portaba su adversario, en este caso, no podía competir contra su fusil de asalto. menos aún con el armamento de los helicópteros del ejército israelí que sobrevolaban la zona."
     Siempre me han interesado los libros que tratan otras culturas de la forma que sea, me gustan los autores rusos que me hablan de otra época, los actuales que nos muestran las realidades de sus países, los asiáticos y sus costumbres... Supongo que de algún modo busco conocer lugares a los que no llego de forma física a través de las letras, de una forma un poco más personal que mirando una guía de viajes. A través de las historias personales. Eso unido a que Emilio Calderón es un autor al que llevo tiempo siguiendo, me condujo a la novedad que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de La cosecha humana.

     Conocemos a Sarah Toledano, una española de origen sefardí que trabaja como policía en Jerusalén. Su vida allí está marcada por la violencia casi cotidiana y la dureza del país hace mella en su carácter. Se encuentra con el cadáver de una joven lapidada que logra removerle las entrañas, pero eso sólo será el principio de una trama escalofriante.
     Comenzaba diciendo que me gusta leer sobre otras culturas o países. Desgraciadamente no siempre se leen historias bonitas, sino que muchas veces nos encontramos con crueles realidades a las que se enfrentan miles de personas cada día. Justo eso es lo que nos refleja Emilio Calderón en su novela. Ambientada en el año 2012 y siguiendo una documentación exhaustiva nos adentramos en el conflicto que  se libra en las calles de Jerusalén cada día. Asesinatos, inmolaciones, lapidaciones, fanatismos religiosos, torturas... son terriblemente cotidianos allí. Nos lo cuenta además apoyándose en hechos que provocan que nos preguntemos qué sabemos realmente de lo que sucede en otros países. Qué parte es la que nos llega salvo 3 minutos en las noticias de la sobremesa y cómo puede la gente sobrevivir a ello.
     Sarah nos cuenta su vida en primera persona, los cambios que pueden provocar a cualquiera que le toque vivir en su piel y cómo los afronta día a día. La policía que investiga el asesinato y busca culpables mientras van apareciendo nuevos cuerpos y sorprendentes tramas que cruzan fronteras...y la mujer que no encuentra la paz a la hora de cerrar los ojos; porque ha visto tanto que se siente marcada de por vida y sola porque no haya la compañía que supone la comprensión. Y la lucha, Sarah es una luchadora y nos lo demuestra con gran instinto de conservación, no ya físico sino psicológico, protegiéndose para no verse vulnerable e intentando mantener sus principios. Una mujer que es testigo de como otras se inmolan buscando algún tipo de redención, testigo de tantas cosas que pensamos que ya no existen que se me erizaba el vello a cada página sin poder despegar los ojos de ellas.
     Pero no es sólo un testimonio, es también una novela negra con una complicada trama que va desentrañando ayudada por el argentino Lautaro Heller, una suerte de versión masculina de la misma situación que vive nuestra protagonista. Ambos dan fuerza a la novela negra que tenemos entre manos con una compleja trama que nos golpea quitándonos el aire. Y lo hace con un libro lleno de frases para el recuerdo en el que el ritmo va aumentando de forma gradual a medida que pasamos página. A mi me ha durado.... lo que un viaje en coche idea y vuelta; tal vez haya sido un viaje largo, pero a mi no me lo pareció. Apenas tuve tiempo de mirar el paisaje.
     En esta historia Emilio nos golpea justo en las costillas, quitándonos el aire al enseñarnos una realidad que no vemos. La pregunta es simple hoy, ¿somos conscientes de la situación que se vive en muchos de los países que nos rodean?
     Gracias
     Pd. Aquí está la entrevista que le hice al autor.

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