Revista Opinión

La crisis desmantelará una parte de izquierdismo

Publicado el 17 septiembre 2011 por Manuhermon @manuhermon
Se está agotando por inutilidad una forma típicamente española de entender los acontecimientos, lo de querer explicar todo con aquella simplificación de buenos y malos, negro y blanco, me refiero ahora a su versión izquierdista. Esa forma tan cristiana de intentar superar los problemas que nos rodean a través de la culpa, que ya sabemos la tiene el capital, ahora el neoliberalismo.
Es la vaguería intelectual de quedarse en la superficie, en la apariencia sin intentar penetrar en la esencia. Es la dejadez de intentar explicarnos qué está pasando y por qué, Es pretender intervenir en política creyendo que con buenas intenciones será suficiente, cuando ni siquiera tener razón sirve. El voluntarismo es uno de los males típicos de la izquierda española, mayor cuanto más a la izquierda.
Las soluciones que tiene un problema político siempre son diferentes a lo que a cada uno le gustaría, porque todo problema social envuelve fuerzas diferentes en lucha, con intereses distintos y contradictorios. Las preferencias de cada uno y las soluciones posibles son dos cosas distintas, buscar salidas en política implica tener en cuenta las fuerzas propias y las ajenas, intervenir en política intentando ser de utilidad, supone analizar los problemas considerando las contradictorias fuerzas que intervienen y el peso de cada una. Si pretende participar en política solo debe pensar en plural y en concreto, buscar y estudiar al adversario, al enemigo, entrar en las otras opciones, y no quedarse solo en las preferencias individuales.
Lo anterior viene a cuento de tantas y tantas opiniones sobre la situación actual, tanta proclama de partidos, grupos, o personas influyentes que encandilan a individuos por la música, por el adorno, por la pretendida carga izquierdista del comentario. Sin pararse a pensar en su inutilidad. Un ejemplo lo tenemos en el debate sobre la idea de pagar antes las deudas del Estado que afrontar el resto de gastos, ha sido machacada por los nuevos defensores del estado de bienestar. Primero atender a la educación y sanidad, decían. Y luego ya veremos si pagar las deudas.
Los sueños no deben llevar a creer que tenemos concedido el derecho divino de la sanidad y la educación, sin percatarse de que, hoy y aquí, están pagadas con dinero prestado. El déficit público del año pasado puede estimarse en 90.000 millones de euros, lo cual quiere decir que nos hemos gastado ese dinero prestado por alguien, porque el Estado ha ingresado menos que lo gastado en esa cifra. Si queremos seguir al año siguiente teniendo sanidad y educación, o sea éste año, tendremos que decir a nuestros prestamistas que vamos a devolverles el dinero, tendremos que afirmarlo rotundamente, tendremos que convencerlos de que el dinero prestado será devuelto, porque a la mínima duda, dejarán de prestarnos y se acabó sanidad y educación, porque los ingresos no dan para pagar los gastos.
Lo anterior llevado al terreno político se enmaraña y convierte en una letanía de adjetivos, (neoliberal imprescindible) para sustentar la tesis de que primero el estado de bienestar y luego ya veremos, de que, primeros nosotros y luego los mercados, de que nos quieren quitar el estado de bienestar,… por descontado pasando como ideas de izquierda todo lo que sea defender sanidad y educación antes que el déficit. El problema concreto es que no tendremos nada, si no vendemos deuda pública en los mercados, no tendremos educación ni sanidad sin que nos compren bonos, sin recibir préstamos exteriores, y no recibiremos préstamos exteriores si no hay compromiso serio y riguroso de pago.
Si a un gobernante necesitado de préstamos exteriores, se le ocurre comentar cualquier cosa que ponga en duda el posible pago de la deuda, den ustedes por sentado que derrumbamos el estado de bienestar, y habrá sido por locura, por chulería, por incompetencia. Ya entiendo, es que ustedes querían hacer la revolución. Pues me parece muy bien, háganla, pero mientras tanto si quieren tener pensiones y subsidio de paro, sanidad y educación, sean racionales, metan racionalidad en la izquierda y abandonen de una vez tanta chiquillada presuntuosa.
Durante 2010 los españoles hemos pagado unos 20.000 millones de euros de intereses por la deuda, cifra infinitamente superior a los recortes efectuados y suficiente para poner en marcha varios proyectos de empleo juvenil. Cualquier duda que se genere sobre nuestra capacidad de pago supondrá mayores intereses a pagar, por el contrario cualquier aspecto de seguridad que demos a los prestamistas puede ahorrarnos varios miles de millones de euros, los necesarios para seguir manteniendo educación, por ejemplo.
Con Grecia cayendo al barranco, no creen ustedes que algo nos podría afectar de esa caída. No creen ustedes que chulerías y brindis al sol sobran y están apartando a la ciudadanía de esos grupos, militantes y personajes.

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