Diana Daziel nació el 29 de septiembre de 1903 en París. Su padre, Frederick Young Dalziel, era de origen inglés y su madre, Emily Key Hoffman, de ascendencia norteamericana. Diana nunca tuvo una buena relación con su madre quien constantemente minaba su autoestima comparándola con su hermana pequeña Alexandra, mucho más guapa que ella.
Con este rimbombante apelativo pasó a la historia Diana Vreeland, la mujer que transformó el mundo editorial de las revistas de moda y dio su toque más que personal al mundo del diseño. Mecenas de grandes nombres que hoy se deleitan con su éxito en las pasarelas, Diana Vreeland hizo de Harper’s Bazaar y Vogue algo más que revistas de consejos de moda y belleza. La que fuera una niña poco agraciada y acomplejada por su propia madre, se convertiría en una mujer icono y referente de la historia del diseño. Su obsesión por el rojo, la llevó a decorar todos sus espacios vitales con este color de manera obsesiva.
En 1935, el trabajo de Thomas los trasladó de nuevo a Nueva York donde establecerían definitivamente su residencia. En una de las muchas fiestas a las que acudía Diana, su estilo personal llamó la atención de Carmel Show, editora de la revista de moda Harper’s Bazaar. Diana Vreeland se convertía en columnista de la prestigiosa publicación con una columna titulada Why don’t you?. Su trabajo en Harper’s Bazaar duraría desde 1936 hasta 1962. Sin embargo, a pesar de su éxito y de haberse convertido en asesora de moda de personajes tan destacados como Jackeline Kennedy, cuando se buscó sustituta para Carmel Show, su nombre no apareció como candidata.
Sin dudarlo un segundo, Diana dejaba su trabajo en la revista que había transformado y empezó a trabajar como directora de otra gran cabecera del mundo de la moda. Vogue era entonces una revista importante pero Diana le dio el prestigio y el empuje que necesitaba para convertirse en uno de los principales referentes del sector.
A principios de los años 70 corrían nuevos tiempos y Vogue decidió sustituirla. Una vez más, Diana no se amedrentó y reconvirtió su carrera como consultora del Costume Institute del Metropolitan Museum de Nueva York, puesto en el que permaneció hasta poco antes de su muerte. Diana Vreeland falleció rodeada de sus familiares y amigos más íntimos el 2 de agosto de 1989.
