Revista Cultura y Ocio
Tras las luces del baile, la noche ennegreció los contornos del hotel. Desafiando hora y frío, la chica de la máscara se lanzó a la piscina y, festiva, comenzó a nadar.
No tuve elección; su desaire me mordía como al aire la guadaña.
Fruncí mi odio y fui tras ella. Su último suspiro fue mi dulce medicina. Ahora era una estrella apagada dentro del agua.
Texto: Trini Reina
No tuve elección; su desaire me mordía como al aire la guadaña.
Fruncí mi odio y fui tras ella. Su último suspiro fue mi dulce medicina. Ahora era una estrella apagada dentro del agua.
Texto: Trini Reina
