«Una novela que acompaña, interroga y recuerda que, a veces, el viaje más importante no consiste en descubrir un lugar nuevo, sino en regresar con una mirada distinta a aquello que creíamos conocer.»
Hay regresos que tienen poco que ver con el movimiento. Uno puede recorrer miles de kilómetros para volver al mismo lugar y descubrir que aquello que buscaba no estaba allí, sino en una memoria que permanecía intacta bajo el ruido del tiempo. La idea de volver, de Diego del Alcázar, parte de esa paradoja para construir una novela en la que regresar significa, sobre todo, enfrentarse a aquello que creíamos haber dejado atrás.
En el centro de la historia están Fausto y Adrián, dos personajes separados por la edad, la experiencia y la manera de interpretar el mundo, pero unidos por una misma necesidad: comprender. Fausto, anciano montañés, vive entre la pérdida de su mujer, los fantasmas de su pasado y una relación con la realidad en la que lo visible convive naturalmente con lo misterioso. Su mundo está hecho de memoria, de mitología, de saberes transmitidos y de una forma de conocimiento que no necesita someterlo todo a la prueba de la razón para reconocer que existe.
Adrián pertenece, aparentemente, al extremo opuesto. Ha construido su carrera académica en Nueva York y regresa al lugar de su infancia llevando consigo las certezas de una vida construida lejos de allí. Pero el retorno altera esa seguridad. Una relación amorosa decisiva y el reencuentro con vínculos familiares que permanecían sin resolver hacen que el pasado deje de ser un territorio clausurado. Lo que parecía superado regresa, aunque ya no pueda ser contemplado desde la misma persona que se marchó.
Junto a Adrián aparece Memphis, su mujer, experta informática, cuya presencia resulta especialmente significativa dentro de este entramado. Si Adrián encarna el pensamiento académico y la distancia intelectual, Memphis introduce de manera más directa el lenguaje tecnológico que recorre la novela. Su conocimiento pertenece al universo de los códigos, los sistemas y la información; pero precisamente por eso su presencia contribuye a desdibujar una frontera que inicialmente parecía nítida. Tecnología y misterio, razón y memoria, no son necesariamente territorios incompatibles. También la tecnología construye representaciones de la realidad, establece códigos y exige que alguien interprete aquello que permanece oculto tras ellos.

Diego del Alcázar conversó con Carlos Franganillo en la presentación de su libro ‘La idea de volver’
" aria-describedby="caption-attachment-94358" data-orig-size="500,334" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" data-image-title="20260922_181013" data-orig-file="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/09/20260922_181013.jpg" data-image-description="" data-image-meta="{"aperture":"1.8","camera":"Galaxy A55 5G","created_timestamp":"1790100613","focal_length":"5.54","iso":"80","shutter_speed":"0.01","orientation":"1"}" width="500" data-comments-opened="1" data-permalink="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/2026/09/28/la-idea-de-volver-de-diego-del-alcazar/20260922_181013/" alt="" height="334" srcset="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/09/20260922_181013.jpg 500w, https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/09/20260922_181013.jpg?w=150&h;=100 150w, https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/09/20260922_181013.jpg?w=300&h;=200 300w" class="size-full wp-image-94358" data-large-file="https://laslecturasdeguillermo.wordpress.com/wp-content/uploads/2026/09/20260922_181013.jpg?w=500" />Diego del Alcázar conversó con Carlos Franganillo en la presentación de su libro ‘La idea de volver’
Es en ese cruce donde La idea de volver encuentra su verdadero asunto. No tanto qué ocurrió, sino cómo construimos aquello que llamamos realidad. ¿Es real únicamente lo que podemos demostrar? ¿Qué lugar ocupan la memoria, la imaginación, el mito o el relato heredado? ¿Hasta qué punto nuestra percepción del mundo depende de las historias que nos contamos para hacerlo habitable?
Del Alcázar formula estas preguntas también desde la propia estructura de la novela. Los capítulos pares se abren con un párrafo codificado en base64, una elección formal que introduce literalmente el lenguaje de la tecnología en el cuerpo del relato. El lector se encuentra ante un significado que está delante de sus ojos y, sin embargo, permanece inaccesible mientras no posea la clave para descifrarlo. La novela convierte así la lectura en una experiencia de interpretación y hace del código una metáfora de su propia propuesta narrativa.
El procedimiento adquiere una resonancia particular al ponerlo en relación con el mundo de Fausto. También los mitos, las leyendas y los conocimientos ancestrales son códigos. También requieren una clave. Solo que esa clave no se encuentra en una máquina, sino en la memoria colectiva, en la transmisión oral, en el territorio y en quienes todavía saben escuchar. Frente a la pretensión contemporánea de que todo puede convertirse en información, la novela plantea que comprender no consiste necesariamente en acumular respuestas. A veces consiste en aprender a convivir con aquello que no puede ser explicado del todo.
Por eso Fausto, Adrián y Memphis no forman simplemente un triángulo de personajes, sino tres aproximaciones a una misma incertidumbre. Fausto mira el mundo desde una sabiduría que ha aprendido a aceptar el misterio; Adrián regresa desde un universo intelectual que ha hecho de la explicación una forma de conocimiento; Memphis se sitúa en el corazón de una cultura tecnológica que ha convertido el código en una de las grandes herramientas para descifrar y ordenar lo real. Ninguno de esos territorios, sin embargo, parece suficiente por sí solo.
Ahí reside buena parte de la ambición de La idea de volver. La novela no parece interesada en proclamar vencedora a una de estas formas de conocimiento, sino en hacerlas dialogar. Tradición y modernidad, memoria y presente, mito y tecnología, experiencia y teoría se necesitan quizá más de lo que sus protagonistas imaginan.
El título adquiere entonces una resonancia más compleja. La idea de volver no alude únicamente al regreso de Adrián ni a la persistencia del pasado en la vida de Fausto. Sugiere que quizá toda identidad se construye mediante retornos: volvemos a los lugares, a las personas, a las pérdidas y a las preguntas que nos constituyeron. Y cada regreso modifica aquello que recordábamos.
La novela de Diego del Alcázar parece decirnos, finalmente, que la realidad no es un territorio que simplemente encontramos, sino algo que construimos mientras intentamos comprenderlo. Tal vez por eso volver no sea regresar. Sea descifrar. Y, después de haber vivido lejos, aprender de nuevo a leer aquello que siempre estuvo delante de nosotros.
Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.
El autor:
Diego del Alcázar es un empresario y escritor con una vocación intelectual centrada en los grandes dilemas contemporáneos. Es presidente de IE y fundador de The Global College, labores que le han llevado a fomentar una visión humanista del conocimiento, entendiendo la educación como eje de desarrollo cultural y pensamiento crítico.
Como escritor, su salto a la narrativa llegó en el año 2023 con la publicación de La genética del tiempo, libro en el que explora la relación entre la modernidad, la tecnología y la condición humana.
El libro:
La idea de volver ha sido publicado por Ediciones Siruela en su Colección Nuevos tiempos. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 272 páginas.
Como complemento pongo el vídeo de la presentación de ‘La idea de volver.
Para saber más:
https://www.ie.edu/insights/es/autores/diego-del-alcazar-benjumea/
