Respecto del primero, es ineludible la obra Los cinco poemas de Baudelaire. En ella se podría establecer un paralelismo entre su forma de componer y la forma de escribir del poeta. Encontramos gran flexibilidad, además el componente lírico, hace esta obra consiga el mismo movimiento de las ensoñaciones de las que vive el alma. Sobran, por ya conocidas, la referencia que tiene para ambos la influencia de Wagner. Ambos lo tienen presente aunque sea a favor o en contra.
Con referencia a Mallarmé habría que citar el Preludio a la siesta de un fauno. Aunque Debussy pretendía realizar toda la secuencia del poema de Mallarmé se quedó en el preludio. En esta obra, de periodo más avanzado, se libra de las ataduras de la tradición, encuentra su estilo personal y entra dentro de las vanguardias. El compositor consigue rizar el rizo y simbolizar los símbolos que ya de por sí se encuentra en la obra del poeta.
En definitiva, se trata de una música muy plástica que sólo desea agradar. La pretensión siempre fue liberar a la música de todo aparato científico de tal manera que se descubra la belleza de lo sensible y se provoque en nosotros un goce inmediato. ¡A gozar!
