En la conocida como era eduardiana, una mujer brilló con luz propia en el mundo del espectáculo. Lily Elsie saltó a la fama por su famosa interpretación de “La viuda alegre”, una obra de teatro en la que interpretaba, cantaba y bailaba. Su belleza y sus dotes artísticas la convirtieron en una de las mujeres más fotografiadas de su tiempo a la vez que su estilo creó tendencia. Pero detrás de aquella hermosa y enigmática mujer a la que las mujeres imitaban y los hombres adoraban se escondía un carácter enfermizamente tímido y una salud física y mental débil.
Elsie Hodder nació el 8 de abril de 1886 en Armley, en el condado inglés de Yorkshire. Su madre, Elizabeth Hodder era una modista que había tenido a Elsie siendo madre soltera y cuyo padre no fue registrado en la partida de nacimiento de la niña. Cuando Elizabeth se casó en 1891 con el empresario teatral William Thomas Cotton, la pequeña adoptó el apellido de su padre adoptivo.
Elsie fue una niña precoz en el mundo del espectáculo a la que todo el mundo empezó a conocer como Little Elsie (La pequeña Elsie). Con diez años ya empezaba a protagonizar obras de teatro, musicales y pantomimas. En 1900 había adoptado el nombre artístico de Lily Elsie. Ese mismo año, Lily entró a formar parte de la compañía de teatro de George Edwardes.
En 1920 Lily y John se trasladaron a vivir a Gloucester donde permanecieron unos diez años dedicándose a actividades tan ociosas como jugar al golf o dar paseos por el campo.
A finales de los años veinte, Lily Elsie aparecía por última vez en los escenarios, en el Daly’s Theater donde nació su fama.
Cuando en 1930 su matrimonio llegó a su fin, inició un largo y tortuoso declive. Anemia, problemas con la comida y un carácter hipocondríaco la llevaron a peregrinar por distintos centros hospitalarios, incluido un sanatorio en Suiza. Al final, su vida se apagó el 16 de diciembre de 1962 en el Hospital Saint Andrews de Londres.
