La vida son dos días, y uno fue ayer. El otro dura toda una eternidad. Elijan en cual de los dos días quieren estar, en el de ayer o en el eterno hoy. Eterno significa que no tiene fin. Es por lo de si acaso hay vida después de la muerte. A riesgo de equivocarme no voy a pronunciarme al respecto. Por ahora vamos a dejar eterno hasta que uno muera, y después ya veremos. Ya les contaré. En fin, una cuestión pragmática. Pueden por tanto elegir sin atemorizarse por lo de la eternidad, puesto que cualquiera de los dos días que tomen para guiar su vida, el de ayer o el de hoy pasan por el mismo punto de inflexión hacia la atemporalidad del alma. De la premisa inicial se deduciría que el futuro no existe en sí mismo. Todo sería un hoy constante. Sin embargo, el futuro existe. Pero no se puede vivir en el mañana. Sólo en pensamiento. Pero si piensan en el mañana no vivirán el hoy de pensamiento, que se convertirá en un ayer muy real (ya saben que el cerebro no distingue entre lo real y lo no real, sino en lo que se ve, lo que se cree que se ve y en lo que se piensa). Y vuelta a empezar. Si les digo la verdad, no creo que haya un ayer ni un hoy ni un mañana. Simplemente existen cambios y deterioros. Estamos siempre en el mismo sitio y sólo suponemos que existe un ayer por comparación con un hoy, y deducimos un mañana por comparación con un ayer y un hoy. Podría decirse que el tiempo es un proceso deductivo. Y por ende también se podría viajar por un único espacio temporal. He intentando entender algo de física cuántica, pero me temo que mi mente es un poco obstusa y está oxidada para esos conceptos tan cósmicos. Tal vez haya vida más allá de la muerte y tal vez viajemos algún día hacia el pasado o el futuro, pero mientras tanto, ya saben donde estamos. Nos queda saber eso de "de donde venimos y a donde vamos", o sea, las premisas idóneas para un reblandecimiento del cerebro seguro. Elijan, o como he comentado muchas veces, "hagan juego" s´il vous plaît.Revista Cultura y Ocio
La vida son dos días, y uno fue ayer. El otro dura toda una eternidad. Elijan en cual de los dos días quieren estar, en el de ayer o en el eterno hoy. Eterno significa que no tiene fin. Es por lo de si acaso hay vida después de la muerte. A riesgo de equivocarme no voy a pronunciarme al respecto. Por ahora vamos a dejar eterno hasta que uno muera, y después ya veremos. Ya les contaré. En fin, una cuestión pragmática. Pueden por tanto elegir sin atemorizarse por lo de la eternidad, puesto que cualquiera de los dos días que tomen para guiar su vida, el de ayer o el de hoy pasan por el mismo punto de inflexión hacia la atemporalidad del alma. De la premisa inicial se deduciría que el futuro no existe en sí mismo. Todo sería un hoy constante. Sin embargo, el futuro existe. Pero no se puede vivir en el mañana. Sólo en pensamiento. Pero si piensan en el mañana no vivirán el hoy de pensamiento, que se convertirá en un ayer muy real (ya saben que el cerebro no distingue entre lo real y lo no real, sino en lo que se ve, lo que se cree que se ve y en lo que se piensa). Y vuelta a empezar. Si les digo la verdad, no creo que haya un ayer ni un hoy ni un mañana. Simplemente existen cambios y deterioros. Estamos siempre en el mismo sitio y sólo suponemos que existe un ayer por comparación con un hoy, y deducimos un mañana por comparación con un ayer y un hoy. Podría decirse que el tiempo es un proceso deductivo. Y por ende también se podría viajar por un único espacio temporal. He intentando entender algo de física cuántica, pero me temo que mi mente es un poco obstusa y está oxidada para esos conceptos tan cósmicos. Tal vez haya vida más allá de la muerte y tal vez viajemos algún día hacia el pasado o el futuro, pero mientras tanto, ya saben donde estamos. Nos queda saber eso de "de donde venimos y a donde vamos", o sea, las premisas idóneas para un reblandecimiento del cerebro seguro. Elijan, o como he comentado muchas veces, "hagan juego" s´il vous plaît.