Revista Cultura y Ocio

Las fracturas doradas

Publicado el 28 abril 2026 por Rubencastillo
Las fracturas doradas

El sogún Ashikaga Yoshimasa, que vivió y gobernó en Japón durante el siglo XV, sufrió un percance que le resultó muy doloroso: vio cómo se rompía su cuenco preferido. Ahora, en estos tiempos de usar y tirar, de ikeas, comercios chinos y amazones, un accidente de ese calibre nos parece una frivolidad, pero al mandatario nipón lo impulsó a solicitar la ayuda de un artesano que, auxiliándose con resina de árbol y polvo de oro, lo reparó. A ese arte lo conocemos ahora con el nombre de kintsugi, que quiere decir “carpintería dorada”.

Lo que nos cuenta Paloma Díaz-Mas en este libro es un suceso sin duda mucho más doloroso, pero que entronca con el anterior: la muerte de su único hermano, que ocurrió en plena pandemia del coronavirus. Nada más. Y nada menos. Una llamada telefónica de su hermana le anunció lo que había sucedido: que lo encontraron sin vida sentado en su sillón. Probablemente ni siquiera fue consciente de que estaba muriendo. Al otro lado de las ventanas, un furioso vendaval de nieve; en el silencio de la casa, sus gatos. A partir de ese punto, se inician las ceremonias del tránsito: cursar aviso a las autoridades, decidir los pormenores del funeral (cremación, en su caso), revisar las pertenencias del fallecido para decidir qué se conserva y de qué se prescinde… Es decir, clausurar todos los detalles materiales de una existencia mientras se sienten las aflicciones, la congoja, el desgarro y la condición marmórea del final. Todos los que hayan pasado por un trance parecido (y quién no lo ha hecho) saben de sobra cuántas lágrimas, cuántos recuerdos, cuántas sorpresas melancólicas y cuántas vacilaciones asaltan durante las siguientes semanas a quienes se quedan.

Con paciencia, con infinito amor, con delicada ternura, la escritora aplica su resina y su polvo de oro narrativo para mostrarnos su cuenco-hermano, que nos emociona como si hablara de alguien de nuestra familia. Porque posiblemente lo esté haciendo. Muy bello.


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