Hace tiempo que me rondaba esta idea por la cabeza. Lo leí hace tiempo en un libro de clásicos de la repostería americana y me llamó la atención la combinación de limón y arándamos.
La frescura del limón junto al color y el sabor del arándano que, además, aporta el toque de fruta fresca a este pastel. Es un pastel típico de la primavera y verano en los países anglosajones. El limón cobra un papel importante a la par que refrescante en elaboraciones reposteras, tartas, sorbetes, helados...os suena ¿verdad? A mí no se me olvida la Tarta de Bodas de Limón del Príncipe Harry y Megan Markle que elaboró el obrador londinense Violet bakery. Se utilizaron 200 limones de Amalfi, conocidos por su corteza especial y fragante ralladura además de acompañarlo de licor de flor de Saúco con capas de merengue y buttercream. Todo un espectáculo, pero que en un pastel de bodas el limón fuera el protagonista es reflejo del uso que tiene en la temporada estiva y la importancia que tiene en muchas elaboraciones europeas. Compartimos el limón tanto los países mediterráneos donde es más común, en Francia y en las islas británicas donde es muy popular el lemon pound cake, lemon pie o el lemon drizzle cake.

En el caso de norteamérica, el limón provenía de Europa y poco a poco se fue introduciendo en recetas como sazón y luego como glaseado en los postres. Y los arándanos eran nativos de norte américa. Las tribus indígenas ya lo consumían y los norteamericanos comenzaron a incluirlo en sus postres. Es así como nace esta tarta con dos sabores tan especiales. El limón que refresca y el arándano que lo complementa a la perfección con su sabor y frescura. Lo acompañamos con un clásico frosting de queso americano creando un conjunto delicioso. Es una tarta ideal para una celebración o para un día especial de fin de semana.
He adaptado la receta a mi clásico pastel de limón, añadiendo aceite de oliva en lugar de mantequilla y he aligerado el frosting de queso al utilizar menos azúcar en proporción. El resultado queda muy equilibrado y menos calórico. Es ideal para los desayunos o meriendas de verano. Un trocito al salir de la piscina o quizás otra porción desayunando en una terraza. ¿te apuntas?
¡Vamos a la receta!
Ingredientes: Molde 16 cm. - 3 huevos- 200 grs. azúcar - ralladura de 1 limón mediano- 220 grs. harina- 8 grs. levadura- 1 yogur natural o griego- 125 ml. aove o aceite de oliva- 160 grs. arándanos frescosPara el relleno y frosting de queso: - 300 grs. queso crema- 200 grs. azúcar glass- 50 grs. mantequilla punto pomada-1 cdta. extracto vainilla - ralladura de limón al gusto*Arándanos para decorar.

Preparación: En primer lugar disponemos los huevos y el azúcar en nuestra batidora. Lo batimos hasta que obtengamos una crema. Añadimos la ralladura y seguimos batiendo.
A continuación agregamos el yogur a cucharadas sin apagar el robot de cocina. Utilizamos el mismo recipiente del yogur para la medida del aceite. Lo vertemos en hilo para que se integre y cree emulsión.
Tamizamos la harina junto a la levadura. Añadimos en varios pasos, nunca de golpe, para que la masa de nuestro pastel vaya asimilando la harina.

Vertemos en el molde previamente engrasado o recubierto de papel vegetal. Luego, en un colador grande, añadimos los arándanos con 1 cucharada de harina. Lo tamizamos y agregamos los arándanos a nuestra masa. Integramos un poco con la espátula.
Hornearemos unos 40-45 minutos a 180 grados. Al ser un molde alto, hay que comprobar a partir de la media hora hasta que veamos que el palillo salga limpio. Dejamos enfriar completamente en rejilla.
Mientras tanto, podemos preparar el frosting de queso. Para ello, comenzamos batiendo el queso con las varillas en nuestro robot o a mano. Una vez cremoso, añadimos la mantequilla en dados que integraremos completamente. Luego haremos lo mismo con la vainilla y la ralladura de limón. Por último, vamos añadiendo el azúcar glass previamente tamizada poco a poco. Veréis que va adquiriendo textura cremosa y más compacta. Una vez bien mezclado todo, lo llevamos a la nevera a reposar mientras se enfría nuestra tarta.

Ahora procederemos con el montaje de nuestro pastel. Dividimos nuestro bizcocho en 3 capas haciendo 2 cortes. Con una espátula, extendemos el frosting en la base, no debe ser demasiado. Luego tapamos con la siguiente capa y hacemos el mismo proceso de relleno. Cubrimos con la tapa de arriba y vamos esparciendo el resto del frosting en la parte superior y laterales.
Me sobró un poquito que he utilizando con manga pastelera y boquilla M2. Así he ido intercalando frosting de queso con arándanos que le dan un toque delicioso y anticipa lo que encontraremos en el interior. Llevamos a la nevera mínimo un par de horas antes de servir.
Conservamos en recipiente hermético de 2 a 4 días en la nevera. !Buen apetito!
¿Y tú? ¿Eres fan de estos sabores? ¿Te gustan tanto como a mí o tienes otras combinaciones favoritas? Estaré feliz de leerte en comentarios. Esta receta es muy especial porque equilibra muy bien los sabores y crean un conjunto fresco y dulce sin empalagar, perfecto para esta época. Aunque cueste encender el horno, a veces madrugo para hornear bizcochos que me acompañen durante la semana. Es un lujo que no puedo rechazar.
Vuelvo pronto con más recetas. ¡Feliz verano!
Un abrazo,
Maribel García 🍓
