Revista Cultura y Ocio

Libros ilustrados

Por Sese

Libros ilustrados

Los tres mosqueteros de Dumas, ilustraciones de Juan José Aguilar
Festival al barri d'en Pitus de Sorribas, ilustraciones de Pilarin Bayés
Les aventures del bon soldat Svejk, de Hasek, ilustraciones de Josef Lada
Los viajes cde Gulliver de Swift, ilustraciones de José María Miralles


Los tiempos cambian, y los hábitos consumistas también. Y el producto tiende a ajustarse a la demanda. No nos engañemos, somos los responsables de los productos que el mercado nos proporciona. Pero somos responsables en cuanto a comunidad, como seres individuales somos víctimas o beneficiarios, según sea el caso de lo que el mercado nos ofrece.
El mundo editorial también se ha adaptado a los tiempos, la necesidad de abaratar costes y ofrecer un producto que pueda conpetir con sus "adversarios" ha hecho que se pierda cierto tipo de libro o que se tenga que pagar más caro. Las encuadernaciones son más rudas, el libro de tapa dura cuesta de encontrar y tendemos al libro de bolsillo por razones económicas. Letras diminutas y ningún tipo de "accesorios" tales como ilustraciones, encuadernaciones de calidad, tapas duras, prólogos...
Ahora para poder leer un libro en una cafetería necesitas al menos una mano que aguante el ejemplar para que no se cierre. Qué tiempos aquellos en los que abrías un tocho de mil páginas por la 666 y se quedaba allí quietecito el libro, una mano el cigarrito, en la otra el café y esperar a la 667 para que una mano pase la página. Y ahora ni cigarro ni manos libres, en el mejor de los casos coges el servilletero y lo apoyas en el libro para que no se cierre. A veces ni eso, ya que no hay ni espacio en blanco para que el accesorio no te tape las letras impresas. Otras veces lo consigues a duras penas y a media lectura la presión ejercida por el tomo hace "saltar por los aires" el servilletero que no siempre tiene el peso apropiado para su función, y se cierra el libro, pierdes el punto y quién sabe si tu café ha sido derramado por efecto del proyectil en el que se ha convertido el servilletero.
Y lo que hecho más en falta de esos otros tiempos son las ilustraciones. Antes la portada ya era una obra de arte en sí, el ilustrador se lo curraba para que el libro nos entrara por la vista. Ahora podemos debatir que hay magníficas fotografías, pero que queréis que os diga, prefería los ilustraciones de antes.
Y en el interior cada ciertas páginas más ilustraciones que mostraban alguno de los episodios narrados.
Recuerdo con especial cariño los libros infantiles y uno en concreto: Festival al Barri d'en Pitus. Qué agradable se hacía la lectura, viendo esos dibujos que ayudaban a hacerte una imagen mental de las situaciones, de los personajes...
También guardo buenos recuerdos de algunos de esos libros ilustrados, muchos de los cuales ya no conservo. No siempre eran ejemplares de tapa dura ni encuadernaciones de lujo. Algunos de ellos incluso eran de colecciones de quiosco. Ese Quijote, esos Episodios Nacionales, Los Tres Mosqueteros, Historia de dos ciudades...
Y cuando en la biblioteca, como es el caso que me ocupa, topo con alguna lectura amenizada con esos "dibujitos" tengo un aliciente extra en el placer que me produce esa lectura.
En fin, ojalá se vuelva a retomar la costumbre de dotar de ilustraciones a la mayoría de las publicaciones por económicas o simples que sean, al menos a mí me darán una alegría.
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