
Hace doce años, el marido de Kei salió de casa y nunca regresó. Sin nota, sin rastro, sin explicación. Kei siguió con su vida, crió a su hija Momo y con el tiempo tuvo un nuevo amante. La vida sigue pero el recuerdo no pasa. En el diario de Rei, una palabra: Manazuru.
Viajes de tren recurrentes entre Tokio y Manazuru, una localidad costera en la que parece difuminarse la frontera entre lo imaginario y lo real. Tokio con responsabilidades, hija adolescente, madre, amante a tiempo parcial. Manazuru en que el mar crea una realidad difusa con presencias y ausencias. Con fantasmas que no dan miedo, formados por el peso de la memoria.
Cartografía del vacío.
La quintaesencia de una mirada japonesa. Como casi siempre, la forma de escribir de Kawakami te envuelve. Caminar no para llegar a ningún sitio, sino por el placer de caminar. Hay obras suyas más convencionales para quienes gusten y quieran empezar (ver abajo)
Zen.
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