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Miguel Ángel Jorquera enseña cómo romper el piloto automático

Publicado el 18 junio 2026 por Delecturaobligada @DelecturaOblig

El autor de Forjando la mente libre reflexiona sobre la ansiedad, la sobreinformación, los patrones inconscientes que condicionan nuestra vida y la capacidad de elegir un camino diferente para conquistar la libertad interior.

Por: Alberto Berenguer / Instagram: @tukoberenguer; @delecturaobligada

Miguel Ángel Jorquera enseña cómo romper el piloto automático

En «Forjando la mente libre» afirma que muchas personas viven en piloto automático sin ser conscientes de ello. ¿Cuál es la señal más evidente que debería alertarnos de que estamos dejando que nuestra mente dirija nuestra vida en lugar de hacerlo nosotros mismos?
La señal más clara es cuando seguimos obteniendo los mismos resultados aunque llevemos años queriendo que las cosas cambien. Las mismas discusiones, los mismos miedos, los mismos errores que reconocemos pero no conseguimos frenar. El piloto automático es difícil de detectar precisamente porque resulta cómodo y familiar. No duele lo suficiente como para obligarnos a salir. Una pregunta que puede ayudar a verlo es esta: «¿Estoy eligiendo esto conscientemente o simplemente estoy repitiendo algo que llevo años haciendo?» Si no puedes responderla con claridad, probablemente ya tienes la respuesta.

Vivimos en una época marcada por la hiperconexión, la ansiedad y la sobreinformación. ¿Cree que hoy es más difícil alcanzar la libertad interior que hace veinte años?
Sin duda es más difícil. Vivimos rodeados de sistemas diseñados para capturar nuestra atención: el móvil, las redes sociales, los medios de comunicación, la televisión, la publicidad, las notificaciones. Todos compiten por captar nuestra atención. Y todos utilizan la palanca de la emoción. Porque la emoción se activa antes que el pensamiento racional, y quien llega primero a tu cerebro, gana.
Los medios de comunicación llevan décadas sabiendo que el miedo, la indignación y el conflicto generan más audiencia que la calma. Las redes sociales han perfeccionado ese modelo hasta el extremo y sus algoritmos no buscan mostrarte lo que es verdad ni lo que te conviene, sino lo que te mantiene más tiempo enganchado a la pantalla.
El resultado es que hoy es más difícil que nunca encontrar silencio interior. Nunca antes habían existido tantos estímulos, tan bien diseñados, apuntando exactamente a nuestras vulnerabilidades.
Alcanzar la libertad interior hoy no es imposible, pero requiere ser consciente de que hay una guerra activa por tu atención. Y decidir, a pesar de todo eso, dónde la pones.

El libro propone cuestionar muchas ideas que damos por sentadas sobre nuestra manera de pensar. ¿Cuál ha sido la creencia más arraigada sobre la mente humana que usted mismo tuvo que desmontar durante su proceso de aprendizaje y escritura?
Como explico en los primeros capítulos del libro, todos creemos que estamos provistos de un buen juicio. Esa idea ya la trataba Descartes en el Discurso del método y es de las más difíciles de cuestionar porque está en el centro de cómo nos entendemos a nosotros mismos. La realidad es que el 95% de lo que hacemos y pensamos viene del inconsciente. Solo el 5% está gobernado por la razón. Cuando entiendes eso —cuando comprendes que los sistemas emocionales se activan antes que el análisis racional— cobran sentido muchas reacciones que antes te resultaban inexplicables. Para mí fue una sacudida. Y todavía hoy, después de tiempo estudiando cómo funciona la mente, sigo sorprendiéndome frenando impulsos que reconozco pero que aparecen igual. Eso me parece honesto contarlo porque entender no es suficiente, pero es el primer paso necesario.

Tras «Forjando el mañana«, ¿qué aporta de nuevo «Forjando la mente libre»? ¿Cómo dialogan ambas obras y qué encontrará el lector en esta nueva publicación que no estaba presente en la anterior?
Forjando el mañana es un libro más amplio: felicidad, incertidumbre, problemas, formación, propósito, dirección, toma de decisiones, crecimiento personal. Forjando la mente libre es más específico y va a la raíz de algo que descubrí hablando con muchos lectores del primero.
Me di cuenta de que da igual que una persona tenga buenos objetivos si su propia mente la está frenando constantemente. Mucha gente sabe lo que quiere. El problema no es la falta de claridad sobre el destino, sino los patrones que se repiten en el camino: los mismos pensamientos, los mismos miedos, las mismas reacciones automáticas. Durante mucho tiempo yo mismo sentí que muchas de las cosas que pensaba, sentía y hacía no las elegía realmente. Simplemente se repetían. Como si viviera en piloto automático. De ahí nace este libro. Es un viaje organizado en siete capítulos: desde el autoconocimiento y el poder de elegir, pasando por cómo funciona el cerebro predictivo y el diálogo interno, hasta los miedos, los pensamientos intrusivos, la gestión emocional y, finalmente, la culpa, el perdón y los patrones heredados. No es una secuencia arbitraria sino que cada capítulo sostiene al siguiente, porque entenderse a uno mismo tiene un orden.
Es una guía práctica, con explicaciones claras, metáforas que ayudan a aterrizar conceptos complejos y más de un centenar de ejercicios y retos aplicables. No está pensado para leerlo de un tirón y dejarlo en la estantería. Está pensado para trabajarlo.
Porque antes de construir una vida diferente, hay que comprender desde dónde estás construyendo.

A lo largo del libro ofrece más de un centenar de ejercicios y retos prácticos. Si un lector solo pudiera empezar aplicando uno de ellos, ¿cuál considera que tendría el mayor impacto en su vida cotidiana y por qué?
Observar los pensamientos sin identificarte con ellos. Tomar cada pensamiento solo como una propuesta. Parece sencillo y no lo es. Tendemos a creer todo lo que pensamos. Si el pensamiento dice «no sirvo para esto», lo tomamos como un hecho. Si dice «esto va a salir mal», empezamos a actuar como si fuera verdad. Aprender a hacerse una sola pregunta —¿esto es un hecho o una interpretación?— puede cambiar completamente la relación que tienes con tu propio diálogo interno. No se trata de pensar en positivo ni de ignorar lo que sientes. Se trata de dejar de darle a tu mente la autoridad automática de decidir quién eres y qué puedes hacer.

Recientemente presentó su libro en la Feria del Libro de Caravaca 2026. ¿Cómo fue el encuentro con sus lectores y qué sensaciones le dejó el evento? 
Fue un momento muy especial. Me acompañaron Raúl, que escribió el prólogo del libro, mi compañera Laura y mi amigo Carlos, y les estoy muy agradecido por estar ahí. Hicimos la presentación en el entorno de San Juan de la Cruz, en mi pueblo. Fue más bien una tertulia entre personas que se conocen y que tienen algo que decirse. Hablamos del lugar que ocupa la literatura en mi vida, de por qué quise escribir un libro sobre la mente, de los patrones mentales, del sobrepensar, del diálogo interno… Hay algo que me gusta de ese formato y es que el público se relaja y se integra en la conversación.

Miguel Ángel Jorquera enseña cómo romper el piloto automático

Además, ¿qué echó en falta en la feria de su ciudad natal y qué potencial cree que tiene para acercar la lectura a nuevos públicos?
La Feria del Libro de Caravaca está creciendo poco a poco. Y eso se nota. Posibilita encuentros con autores de una forma diferente, más cercana, que raramente ocurre en otros contextos. Este año hubo actividades en colegios e institutos, lo cual, como director y profesor de un instituto, me parece lo más valioso porque si consigues que un adolescente conecte con un libro en el momento adecuado, eso puede cambiarle algo por dentro para toda la vida. Lo que me faltó, quizás, es ver más espacio para ese tipo de conversaciones más íntimas y sostenidas. Pero el camino está siendo el correcto.

Impulsó encuentros en cafeterías para leer fragmentos de sus libros y comentarlos en grupo durante una hora. ¿Cómo está funcionando esta iniciativa? ¿Qué le están aportando esos encuentros tanto a usted como a los participantes?
El año pasado hice cuatro encuentros y estoy muy satisfecho con cómo funcionaron. No es fácil que la gente deje sus rutinas para asistir a algo así, pero quienes vienen lo hacen con una disposición diferente. No somos más de diez personas, pero pasados los primeros minutos ocurre algo interesante: la conversación deja de ser sobre el libro y se convierte en algo más personal. La lectura de los párrafos del libro es solo una excusa para empezar. Hay personas que comparten cosas que probablemente no dirían en otro contexto. Y eso, para mí, es el mejor indicador de que el formato funciona. Mi intención es seguir con estos encuentros. Hay algo en esa escala pequeña, sin micrófono ni escenario, que permite un tipo de conexión que los formatos más grandes no pueden dar.

Si pudiera dejar al lector una única idea después de cerrar la última página de «Forjando la mente libre», ¿cuál sería y por qué considera que puede transformar su manera de vivir?
Que no estamos condenados a repetir nuestra historia. Todos llevamos heridas, miedos, condicionamientos y errores. Pero también tenemos algo que con frecuencia infravaloramos y es la capacidad de observarnos. De comprendernos. De elegir una respuesta diferente. Ahí es donde empieza la libertad. No en un momento de revelación, no en un cambio repentino. Sino en el instante en que te das cuenta de que puedes elegir. No importa de dónde vienes ni lo que hayas vivido. Siempre puedes empezar a relacionarte contigo mismo de una manera diferente. Y cuando eso ocurre, cambia todo lo demás.


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