Revista Opinión

Mis dominios

Publicado el 10 enero 2015 por Icaro @ateneo

Mi primer dominio fue un regalo de mi padre y su amigo Jaime. Se llamaba como yo, mi nombre de pila y primer apellido punto com. En aquella época se oficializó que todos los ciudadanos tuviéramos un dominio propio. El dominio daba nombre a la página donde estaban nuestros datos privados y públicos. Luego tuve muchos dominios, punto eu, de Europa, punto es, de España, punto cat, de Cataluña, punto bcn, de Barcelona, y punto ex, de expulsado. Eso fue cuando era joven y hacíamos manifestaciones en Internet pidiendo dominios y páginas web para los inmigrantes.

Los nombres de dominio se agotaron rápidamente y entonces se puso de moda utilizar frases enteras para dar nombre a un dominio. Paradelmundoqueyomeapeo.com lo registró una multinacional del automóvil, como no podía ser de otra manera. El significado de las palabras fue robado o reinterpretado comercialmente; era la sociedad de la información, no la de la sabiduría. Recuerdo un domino llamado uniinformados.com que hablaba sobre eso. Aquello era una locura; se llegaron a crear países virtuales para poder utilizar su extensión. La extensión es lo que viene después del dominio. Había un domino con extensión punto tv. Nadie sabía que país era ese, pero seguro que era muy pobre. Los muy cabrones cuando hacían algo virtual lo hacían muy pobre, para que sea más real -decían.

Un buen día se fue la luz y la sociedad de la información desapareció, como un día lo hicieron los dinosaurios dejando millones de fósiles sobre la tierra. En cierto modo me alegro de que ocurriera.

¿El tam-tam? Me enseñó mi amigo Felix, se crió en Guinea ecuatorial. -Mira, no lo haces bien, dos tam-tam secos y uno con la punta de los dedos, ves tam-tam tt, tam-tam tt. Hazlo así, hasta que veas venir a toda la tribu volver de caza. No obstante, a las diez para, que si no molestamos a los vecinos.

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