Revista En Femenino

Ni madre ni esposa

Publicado el 12 julio 2026 por Teremolla
Ni madre ni esposa

   Tengo 62 años y con 17 decidí no ser madre. Me casé con casi 23 y el que fue mi marido lo sabía, Se lo dejé claro antes de casarnos y lo aceptó.

   Me casé estando embarazada sin saberlo y cuando me enteré, aborté. Solo un mes y dos días después de casada. Desde aquel mismo día supe que acabaría divorciada. Ocurrió a los tres años y medio.

   Desde aquel momento he tenido alguna pareja más, pero, aunque inconscientemente, me reforcé que no quería ser madre y me autoimpuse que nunca volvería a ser esposa. Y así sigo.

   Ayer leyendo una reseña literaria que un amigo hizo de la autora gallega Noelia Pena, vi impresas esas mismas palabras: No ser ni madre ni esposa de nadie. Me inundó la alegría.

   Soy consciente que la independencia económica que tanto mi abuela paterna como mi padre nos inculcaron a sus hijas es el origen de mi libertad. También le podría sumar esas dos condiciones. Sobre todo, la de no ser madre que es para toda la vida. Ser esposa tiene solución y, en mi caso, se la puse con el divorcio.

   Hace unos años me dio por leer a los griegos clásicos. Me encontré con Lisístrata y su historia de, llamémosle “huelga de amor” mientras durara una guerra en la que los señoros del momento andaban metidos. Y claro me hizo reflexionar sobre el origen de las cautividades de las mujeres.

   En patriarcado lo tiene atado y bien atado desde seguramente siempre. Y ahí seguimos, intentando desgastarlo para combatirlo mejor. Por cierto, ayer mismo acabé de leer un precioso y duro libro que es el exponente claro de lo que era el patriarcado en la China del siglo XIX. El libro se llama “El abanico de seda” y es de Lisa See. Es de muy recomendable lectura, pero aviso previamente de su dureza.

   En los dos casos, igual que en tantos otros libros y realidades el patriarcado, aunque en algunas ocasiones intenta camuflarse (nuevas masculinidades, metrosexuales, etc.) sigue ejerciendo su poder incluso hoy, con la cuarta ola del feminismo un poco aletargada, pero viva. No quiero ni imaginar como actuaría en otros momentos. Bueno, lo sabemos, quemando a las mujeres que pidieran destacar.

   También en el libro “Hierba Mora” de Teresa Moure nos contaba cómo la reina Christina de Suecia ha abdicado porque tiene claro que tampoco quiere ser ni esposa ni madre, pero siente fascinación por el Filósofo Descartes que murió y va a buscar a quien fue su amante que es una experta partera y en preparación de brebajes a base de hierbas y otras materias. La figura del filósofo está presente a lo largo del libro y hace posible que la sororidad entre las mujeres se vaya construyendo poco a poco y según los mandatos de su época.

   El mito de Liliht nos recuerda, a su vez, que mujeres libres las ha habido siempre. Litlith según la tradición hebrea fue creada de barro como Adán. Era una mujer libre y no quería yacer debajo de él, con lo cual fue desterrada del paraíso y entró en juego Eva con su docilidad conocida y la famosa manzana. Con la historia de la manzana se pretende dar visibilidad a la culpa de todos los males cuya responsabilidad es de una mujer Eva y eso permite a Adán (y por extensión a todos los hombres) tomar el poder y el control de la situación.

   Y he aquí cómo consolidan el patriarcado a través de los libros sagrados y con la complicidad de las grandes religiones monoteístas. Otra de las grandes “patas” en las que se sustenta el opresor sistema que pretende tener doblegadas a las mujeres.

   ¿Con qué objetivo la iglesia católica está en contra de los métodos anticonceptivos y el papa León XIV en su reciente viaje a España recomendó a los fieles que formaran familias? Clarísimamente con el objetivo de convertirnos en castas esposas y abnegadas madres y, por tanto, rozando el esclavismo de siempre con las dobles y triples jornadas asociadas a los cuidados.

   Aunque solo sea por llevarles contraria a los de faldas largas y negras, cosa que, por otra parte, me divierte bastante, abogo por mantener lo de ni madre ni esposa, pese a los tropiezos de la vida.

   Solo tenemos una vida (al menos que sepamos) y se trata de vivirla como nosotras queramos. Es nuestra, son nuestros cuerpos y son nuestras decisiones.

En definitiva, se trata de nuestra libertad. ¡Ejerzámosla!

Ben cordialment,

Teresa


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