Hoy vuelvo a encontrarme con tres fotografías de aquella especie que durante mucho tiempo llamamos Pecho Amarillo Común y que, como tantas otras cosas que quedaron esperando durante este largo paréntesis de actividad del blog, también cambió de nombre mientras nosotros estábamos en otra historia. Ahora es simplemente Pecho Amarillo, pero más allá de cómo decidieron llamarlo los que se ocupan de poner orden en la taxonomía, para nosotros sigue siendo aquel pecho amarillo de Cambyretá, el que aparecía con frecuencia durante aquellas jornadas interminables de pajareo, cuando todavía parecía que había tiempo para todo y cada salida podía terminar en una nueva historia para contar.
Lo curioso es que al volver sobre aquellos recuerdos también aparece una pequeña contradicción: aquello que alguna vez considerábamos común ya no me parece tan común. Tal vez porque el paisaje cambió, tal vez porque cambiaron las aves, o quizás porque después de tantos años uno empieza a prestar atención justamente a esas cosas que antes pasaban desapercibidas. Lo que antes era casi una presencia asegurada hoy se disfruta un poco más cuando aparece, y eso también forma parte de la experiencia de volver a mirar las mismas fotos después de tantos años.
Así que hoy van tres fotos de un viejo conocido, tomadas en ese camino que tantas veces recorrimos y que seguramente todavía guarda unas cuantas historias esperando ser encontradas. Cambió el nombre, pasó el tiempo y quizás también cambió algo en el paisaje, pero hay recuerdos que quedan asociados para siempre a un lugar y a una especie. Y este Pecho Amarillo, para mí, sigue teniendo un poco de aquel Cambyretá de aquellos años, cuando lo común todavía no sabíamos que algún día iba a dejar de serlo.


