Revista Cocina

ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)

Por Rodrigo Rodrigo Martin Antoranz
Empezamos el año preparando unos maravillosos ñoquis muy típicos de la cocina italiana, aunque hay variantes en otros países. Los ñoquis (gnochi) son un tipo de pasta que generalmente se prepara con patata, harina y queso Ricotta. Nosotros vamos a salirnos ligeramente de la tradición y llenarlos de verde con unas espinacas cocidas.
Esta receta requiere trabajo manual e ir mirando las cantidades según "palpemos" el producto hasta dar con la textura deseada. Es un plato muy ameno de preparar y con multitud de posibilidades (también se pueden preparar con calabazas, castañas, remolacha...) El truco, como siempre, está en hacernos con buena materia prima para asegurarnos el resultado exitoso. En esta ocasión le pido a Oliver Stone que me preste su gran pieza bélica (o anti-bélica, mejor dicho) "Platoon" para realizar nuestra comparación gastro-cinéfila. Todo listo para la contienda... ¡Mandiles arriba!
ÑOQUIS DE ESPINACAS

ÑOQUIS DE ESPINACAS


Ingredientes (4 personas)

  • 250 grs de queso Ricotta 
  • 150 grs de espinacas cocidas
  • 80-90 grs de harina
  • 1 chalota
  • 1 huevo tamaño M
  • Queso Parmesano rallado
  • Mantequilla 
  • Nuez moscada y albahaca fresca
  • Sal, pimienta negra y Aceite de Oliva 
Tiempo
  • 40 minutos
Película comparada (Tras receta)
  • "Platoon" (Oliver Stone - 1986)


ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)

Lo primero de todo será cocer las espinacas. Para ello podemos o hervirlas en agua o - como fue mi caso - cocerlas al vapor. Cualquier opción es válida. Luego las escurrimos bien y las reservamos hasta que les toque salir a escena.
ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)
ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)

En una sartén derretimos un poco de mantequilla y sofreímos la charota muy picada. NOTA: Si no tienes puedes sustituirla por un diente de ajo y una cebolleta pequeña. Pochamos durante 5 minutos.
Añadimos las espinacas y dejamos que se sequen otros 5 minutos salteando a fuego vivo. Salpimentamos y rallamos un poco de nuez moscada por encima. Apagamos el fuego y dejamos que se atemperen.
ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)
ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)
ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)

En un bol echamos el queso Ricotta y lo aplastamos bien con un tenedor. Añadimos el huevo, abundante queso Parmesano rallado y las espinacas templadas. Removemos bien todo el conjunto. Con ganas, con energía, con ese savoire fâire que sé que tenéis...
Incorporamos harina y mezclamos hasta conseguir una pasta manejable y compacta. NOTA: Si veis que la masa os queda demasiado húmeda, id añadiendo harina poco a poco hasta tener una textura que podáis manipular con las manos. Pero recordad que deben quedar esponjosos, no apelmazados y duros, porque entonces su textura en boca no será muy agradable.
ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)

Ponemos agua a cocer con un poco de sal. Vamos formando los ñoquis con las manos (yo les di forma de croqueta, aunque podéis adaptar la forma y tamaño a vuestro gusto) y los sumergimos en el agua por tandas. Cuando suban a la superficie contamos 1 minuto y los vamos escurriendo. 
Para el emplatado. Disponemos cinco ñoquis en un plato amplio. Rallamos un poco de Parmesano por encima de cada uno y rociamos con un hilillo de aceite de oliva Virgen Extra. Terminamos decorando con una hoja de albahaca fresca y lavada. ¡Que aproveche, [email protected]
Película ideal para degustar este platoPLATOON("Platoon" de Oliver Stone - 1986)
ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)
ÑOQUIS DE ESPINACAS (Platoon)

Con el verde predominando por toda la espesura del plato, los engranajes alocados de mi mente han empezado a girar en busca de un film acorde con la receta. Tal vez la extraña visión de "camuflaje" de los ñoquis le haya llevado inexorablemente hacia la jungla de Vietnam, hacia el infierno verde. Y en ese subgénero bélico (creo que ya lo podríamos considerar un género en sí mismo) hay infinidad de buenas - y malas - obras. Por supuesto "Apocalypse now" (Cine-receta) se alza orgullosa como la pieza clave, pero le siguen de cerca enormes acercamientos al horror como "La chaqueta metálica" (Cine-receta), "El cazador" o "La escalera de caracol" y la que hoy nos ocupa: "Platoon", toda una radiografía visual y psicológica de la guerra.
Primera de la llamada "trilogía de Vietnam" por parte de Oliver Stone (luego le seguirían "Nacido el cuatro de Julio" y "Entre el cielo y la tierra", muy menores a nuestra protagonista) esta película se adentra en la jungla para mostrarnos sin tapujos y a tumba abierta las miserias de la guerra y de las relaciones entre los soldados destinados. El realismo del que hace gala es notable, y en parte se debe a que se trata de una vivencia real del director. Stone estuvo en el infierno verde y supo trasladar toda la crueldad bélica y humana (o inhumana) de la contienda a la pantalla. Un buen guión hace de base sólida (no en vano Oliver Stone fue primero guionista de piezas maestras como "El expreso de medianoche" o "Scarface: el precio del poder"), a lo que hay que sumar una magnífica dirección que se mete de lleno en las trincheras y barracones, unas muy buenas interpretaciones (donde destacan los oficiales Tom Berenguer y Willem Dafoe) y una gran dosis de acción y momentos estelares que ya forman parte de la memoria cinéfila: la persecución y el acribillamiento del amable sargento Elías mientras alza sus brazos al cielo... 
"Platoon" es, probablemente, la mejor película de Oliver Stone. Desde luego es la más personal y eso la hace destacar por encima de su amplia e irregular filmografía (se han mezclado grandes obras como "JFK", "Salvador" o "Wall Street" con mediocridades del corte de "World Trade Center"o "Alejandro Magno"). Es una declaración antibelicista en toda regla, sin tapujos, sin medias tintas. Los personajes sufren y no se dejan llevar por filosofías ni por debates morales: han ido a la guerra y quieren volver vivos a casa. Punto. Toda la historia la vivimos desde el punto de vista del novato Charlie Sheen (cuando todavía parecía un actor serio) que aterriza en mitad de ninguna parte y se verá inmerso en una contienda incomprensible regida por dos sargentos con visiones dispares. Es la confrontación entre el egoísmo y la camaradería. Dos hombres. Dos formas de vivir y de matar. Un fuego cruzado de gran contenido emocional y que obliga a decidir un bando en medio del horror. 
Todo el elemento "verde", otorgado por las espinacas cocidas, se nos muestra como el uniforme de camuflaje que se confunde con la jungla vietnamita. Pero yendo más allá nuestra receta se presenta como un pelotón ("Platoon" en inglés) de soldados, de compañeros, de camaradas. Los ñoquis se arremolinan en la trinchera del plato y conforman un grupo "humano" inseparable. En la guerra es vital, dependes del de al lado para sobrevivir, y así acaban transformando su convivencia en una relación familiar. Con sus momentos buenos, sus discusiones, sus traiciones, sus cambios de sabor y de textura... 
Visto desde el punto de vista evolutivo de la historia - el hilo conductor es la llegada de un novato a las entrañas del infierno - nuestra receta se va creando y endureciendo a medida que los acontecimientos van trastocando su personalidad: batallas, peleas entre compañeros, pueblos devastados, asesinatos... Todo se inicia con el aterrizaje de esa nueva "partida" de carne fresca (los novatos o las espinacas) en el hervidero u olla de la contienda. Son frágiles, inexpertos, están verdes aún... Pero poco a poco el amasijo que se va preparando en el bol (o en los improvisados campamentos) les van haciendo cambiar su visión mostrándoles la maldita realidad. Una crueldad dada por la harina, el huevo en crudo, el queso, la chalota... Esa mezcla de personajes-ingredientes condiciona su mente y, por lo tanto, su aspecto exterior: la mirada ingenua y aterrada de los inicios va volviéndose directa, inmutable, vacía, devastadora... 

Así lo que antes eran unas simples y sosas espinacas cocidas acaban por transformarse en formas firmes, compactas, que sufren el hervor del agua y de la guerra (fantástica la batalla nocturna que rueda Stone) para terminar de cocinarse y de tomar partido por un bando. En el plato vemos a nuestro "pelotón de ñoquis" junto pero enfrentado, simbolizando ese gran conflicto psicológico del que hace gala la película: el bien contra el mal. Al final hay que posicionarse, hay que mojarse, hay que hacer justicia... Y vivir el resto de tu vida con las consecuencias de tus actos.
"Platoon" se alzó con 4 merecidos Oscars (incluyendo director y película) y se convirtió por méritos propios en una película referencia en el género bélico. Stone supo sacar todo el partido a un fantástico elenco de actores (les hizo entrenar durante semanas en un complejo militar) y nos catapultó a las vísceras de Vietnam con potencia visual, ritmo narrativo y un sonido difícil de olvidar. Nuestros ñoquis patrullarán por la cocina, camuflados, acechando en cada rincón de la mesa... Y tú tendrás que decidir en qué lado estás: dejarlos vivir o comértelos. Eres el sargento Barnes o Elias. Empieza la guerra... 

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