-Lo que es conmovedor es la debilidad del hombre. No su fuerza. En la vida moderna, el hombre ha perdido todo sentimiento heroico de la vida. Es preciso devolvérselo, porque el hombre es un héroe. Cada hombre es un héroe. La lucha cotidiana es una lucha heroica. (…) Hubo un momento dramático en mi vida: cuando perdí a mi hijo de nueve años. Entonces me hice muchas preguntas. Ya con la muerte de mi padre…, pero no me había planteado todos estos problemas. La muerte de mi hijo fue algo espantoso… Creo que ante la muerte…, se ha de ser verdaderamente un héroe. Busqué consuelo desesperadamente. ¿Pero dónde encontrarlo? Solo se encuentra en la realidad, pensando en la vida como un fenómeno biológico de una precisión extrema. Después hay otro aspecto, metafísico. Yo pasé por en medio de la tormenta. Escogí el aspecto biológico del problema y no el otro. Y además…, quizás fue de esta educación católica de donde nació mi ideal del héroe…
-¿A qué te refieres?
-Del héroe, el que lo arriesga todo. Esto me parece muy importante. En mi opinión uno se debe arriesgar continuamente.
(Roberto Rossellini en conversación con Pio Baldelli, citado por Enrique González Gallego en Roberto Rossellini. El cine del dolor, 2009).
