Revista Opinión

Pico energético y calentamiento global desbocado

Publicado el 04 octubre 2014 por Hugo
o por qué es probable que lo primero no evite lo segundo
En todos nuestros escenarios, a pesar de que las emisiones de CO2 caen como consecuencia del declive de los combustibles fósiles, las concentraciones se mantienen en niveles peligrosamente alarmantes. Por añadidura, nuestros resultados se pueden considerar optimistas, ya que se ha asumido que la absorción de los sumideros naturales se mantiene constante, aunque es más probable que decrezca debido al calentamiento del planeta.
Íñigo Capellán-Pérez y otros, 2014.
Pico energético y calentamiento global desbocado
Aunque detuviéramos hoy mismo todas nuestras emisiones, lo cual es imposible, “la realidad es que el dióxido de carbono ya emitido”, en palabras de Rob Hopkins, “continuará elevando la temperatura durante los años venideros (…) hasta por lo menos 0,6 ºC, y esto significa que ya estamos comprometidos a un incremento de 1,4 ºC independientemente de lo que elijamos hacer ahora. El calentamiento que estamos experimentando en estos momentos es el resultado de gases de efecto invernadero emitidos en los años 70”. Es más, tal y como explica Ferran Vilar, si redujéramos voluntaria o involuntariamente la mayor parte de nuestras emisiones en el plazo que sea, provocaríamos paradójicamente una subida añadida de por lo menos 1 ºC debido al “efecto enfriador de los aerosoles del carbón” que hemos estado emitiendo a la atmósfera junto a los gases de efecto invernadero. En definitiva, Mark New y compañía creen que “incluso con una gran voluntad política, las posibilidades de cambiar el sistema energético mundial con la suficiente rapidez para evitar los 2 ºC son escasas”, siendo “mucho más probable” un aumento de al menos 3 o 4 ºC entre este siglo y el siguiente.

No es necesario ser fatalista para prever que vamos a seguir emitiendo grandes cantidades de CO2 -unos más que otros- durante al menos varios decenios más, incluso a pesar del cenit venidero del petróleo (entendido "como todos los líquidos del petróleo", como dice Antonio Turiel), del uranio, del gas y del carbón, posiblemente en ese orden. Según Greenpeace, si los catorce proyectos industriales que recogen en su informe de 2013 fueran llevados a cabo, “crecerían en un 20% las emisiones globales de CO2” para el año ~2020 y “nos encaminarían hacia un calentamiento de 5 o 6 ºC”. Su conclusión es que “una suma de CO2 de esa magnitud en los próximos años empujaría al clima más allá del punto de no retorno”. De manera similar, aunque no tan pesimista respecto al calentamiento global, Jorgen Randers considera que “el uso del carbón se expandirá dramáticamente durante los próximos veinte años”. No obstante, prevé que alcanzaremos el cenit de emisiones totales en ~2030, de modo que para ~2050 estas habrán vuelto a los niveles actuales y continuarán descendiendo. Es decir, con todo y con eso, todavía nos quedaría por delante un mínimo de medio siglo de abundantes emisiones, si bien dentro de poco decrecientes. En mi opinión, el único acontecimiento mínimamente probable que podría dar al traste con una gran subida de las temperaturas sería un colapso financiero fulminante a escala mundial antes de terminar esta década. Sin embargo, aunque no es descartable la teoría de los picos simultáneos de Gail Tverberg, hoy por hoy lo veo más improbable que probable. De cualquier modo, aun suponiendo que el colapso internacional estuviera a la vuelta de la esquina, ninguna evidencia nos garantiza que no hayamos superado ya el punto de no retorno. Según Kevin Anderson, la probabilidad de superar los 2 ºC seguiría siendo muy alta incluso si redujésemos deliberada o forzadamente las emisiones a un ritmo del “10-20% anual”. El aumento de nuestras emisiones dejaría de ser un problema, ciertamente, pero no el CO2 extra que hemos ido acumulando en el océano durante décadas y cuyo efecto se sentirá durante milenios, así como las emisiones naturales de dióxido de carbono y metano provenientes, por ejemplo, de la fusión del permafrost que puede que ya hayamos desencadenado sin posibilidad de reversión.Conclusión

En un escenario de pico abrupto de la producción de energía y sin apenas retroalimentaciones positivas, cabría alguna posibilidad de que no se alcanzasen en ningún momento las 500 ppmv y por lo tanto el cambio climático podría, tal vez, dejar de ser la gran amenaza que es para las generaciones jóvenes y para las generaciones futuras (al parecer esta sería la postura de Tverberg), pero ese escenario ya de por sí negativo no me parece ni el más realista ni el más prudente. 
Nota: este texto es un fragmento actualizado de aquel otro

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