Revista Religión

Que sentimiento tan amargo es la ira.

Por Frabreum @FRABREUM

Que sentimiento tan amargo es la ira.
La ira, Tellena e inmoviliza, te convierte en un león enjaulado en tu propia piel.Quieres gritar tan fuerte que tus palabras se distorsionan aun en tu propiamente. Destruir, romper, golpear… son verbos que toman vida en medio de nuestraira. Esa necesidad imperiosa de fomentar en otros el dolor que nos consume. Quehacer para mitigar ese sentimiento. Como destruir ese gigante que nos oprimelos sentidos, que nos pisa el corazón mientras se hace más grande y poderoso.
Necesitopaz para vencerlo, necesito entender este coraje inmenso, esta ira que me comeviva, como un caníbal hambriento. Tengo que controlarlo antes que el me dominey termine haciendo una locura. Debo pensar, analizar, no puedo dejar que el medomine. Pensar, mientras dejo que mi respiración se escape por mi boca, como elaire que sale de agua en ebullición.
Respirarcomo un toro antes de la embestida, reteniendo la fuerza pero controlando elmovimiento para no fallar. Como un nadador antes de zambullirse, porque esto legarantiza que puede aguantar más tiempo en las aguas que pudieran ser su tumba.
Respirarpara que la respiración me garantice que mi acción será la correcta, paramitigar la ebullición de rabia. Debo ser como la ola, que antes de golpear laroca, retrocede agrupando sus aguas, ahí radica su fuerza. Debo ser como eláguila que recoge sus alas cuando va de picada en busca de su presa, y queluego las despliega majestuosa y destructora.
Aglutinaremociones para dar un solo golpe, una sola embestida, uno solo choque contra loque produce mi rabia. Solo uno, aunque me destruya a mí misma. Así mi corajemorirá conmigo, mi ira será la lapida de mi última morada. Eso siento, esetropel de palabras describen mis emociones de este momento. Las plasmo en unpapel, para ver si puedo domarlas. Odiar, no es bueno. Airarse, sin importarnospecar, es malo.
Escribirmitiga, suaviza, calma ese volcán de sentimientos que esta a punto de hacererupción. Piensa, piensa… que lograras dando rienda suelta a ese lago de azufrellamado enojo. Cuantos inocentes arrastraras en el intento de acallar tugigante. Busca en ti, cuanta responsabilidad tienes en la creación de tu propiaira.
Porque deser así, debes reconocer que eres creadora de tu propio enojo. De lo contrario,si nada tienes que ver en ello, porque te levantas en armas contra una causaque no es la tuya. Quizás la vida misma dará el pago aquellos que trabajaronpara ello. No te tomes atributos ajenos.
Piensa, confrialdad. No ves como todo es distinto. Tu enojo esta en tu mente, y le has dadoforma en el tecleo constante de palabras, mas efectivo que un golpe seco en unapared que no siente, pero tu mano si. Escribes y en cada idea que tienes queplasmar en el papel, tu coraje se transforma, tu ira se hace mansa, y podrásver en cada palabra trazada, como quien mira el futuro, como pudiste de formaquijotesca, destruir un gigante que no era un molino de viento, sino unsentimiento de ira mal enfocado. Lo he logrado… las aguas vuelven a su nivel, ytengo miedo, pues pienso que al dejar de escribir, todo volverá a comenzar.
Pero estaaplacada mi ira, me siento mejor, más calmada. Escribir es el remedio, lamedicina que cura la enfermedad llamada ira, que viste la desnudez del corajede tranquilidad y ahora en letras con forma la rabia, en el río de lamansedumbre.
Mientrasmis manos se deslizan por las teclas la furia se diluye, la ira se transforma yse va construyendo un camino que me lleva a la paz.Fuentes:Reflexiones CristianasExtraídocon el permiso de: Alas de Gaviota

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