Revista Cine

Reseña cine: Vanishing on 7th Street

Publicado el 22 diciembre 2011 por Juancarbar

Tras muchas pelis pufo, por fin parecía que íbamos a subir el nivel de los últimos films que nos hemos tragado en las anteriores reuniones frikis de los muchachos de este blog y que estaban forzándonos a tirar la toalla en esta sección de pelis chungas que nos trae por la calle de la amargura.

Vanishing On 7th Street nos sitúa en una ciudad que es atacada por una especie de oscuridad que hace desaparecer sin rastro a toda persona. El ataque merma casi al completo la población, salvo unos pocos afortunados que se encuentran en zonas iluminadas. Varios de los supervivientes terminarán encerrados en un local, situado en la calle 7th, acosados por la letal sombra que les irá devorando uno a uno.

La verdad es que la propuesta es bastante prometedora. Una espeluznante sombra que toma formas extrañas y siluetas humanas como si de fantasmas o seres bidimensionales se tratasen, que hacen imposible la vida a nuestros protagonistas. La angustia que la oscuridad genera en el ser humano, sumado a susurros y otros sonidos que parecen salir del mismísimo más allá, hacen que los primeros minutos nos hicieran pensar que estábamos ante una de esas pelis, que aunque quizás no sean legendarias, nos hiciera pasar un buen rato de terror.

Lo triste es que esa sensación se diluye gracias a la falta de ideas de la que hacen gala los guionistas de esta película. Durante los 90 minutos que dura el metraje se pretenderá causar miedo o tensión utilizando siempre los mismos métodos y trucos de una forma muy repetitiva. Quizás en los primeros minutos funcione, pero al final termina por cansar. Además no ayudan los actores, algo planos, que hacen su trabajo sin pena ni gloria y sin ningún tipo de simpatía (en realidad, yo no hacía más que pensar cuando se iban a cargar a la piba y al Hayden “Anakin” Christensen de los …).

Sinceramente, Vanishing On 7th Street es un film que sin ser nada del otro mundo se puede ver, pero se termina haciendo un poco monótona por momentos. Es clara la analogía que tiene con el juego Alan Wake, donde la propia oscuridad tiene vida propia y entraña peligro el simple hecho de quedarse sin luz. Por ello no me entra en la cabeza cómo alguna veces los propios protagonistas son sorprendidos sin una fuente de luz encima (que encima no les faltan), o que no se les ocurriese en ningún momento hacer una fogata del tamaño de un ninot.
En definitiva, una peli en la que teníamos puestas muchas esperanzas y que nos ha dejado un poco fríos por sus fallos de guión y su falta de ideas a la hora de causas estrés o miedo. Si es que no somos “ná”…

Kikogolk


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