Revista Cultura y Ocio

Reseña: «El novio», de Freida McFadden

Publicado el 15 abril 2026 por Delecturaobligada @DelecturaOblig

Un thriller adictivo donde nadie es quien parece y cada página cambia las reglas del juego.

Por: Alberto Berenguer / Instagram: @tukoberenguer; @delecturaobligada

Reseña: «El novio», de Freida McFadden

Hay libros que no te piden concentración…directamente te la quitan de las manos sin pedir permiso. El novio de Freida McFadden me ha pasado exactamente eso. Empecé con la típica idea de “voy a leer un par de capítulos antes de dormir” y, cuando me quise dar cuenta, ya estaba metido en una historia donde todo el mundo me parecía sospechoso… incluso yo mismo como lector intentando adivinar qué estaba pasando. Es el primer libro que leo de la escritora estadounidense. De hecho, suelo ser bastante reticente a las historias tan populares o de gran éxito de masas, especialmente después del fenómeno internacional que supuso La asistenta de Freida McFadden. Aun así, decidí darle una oportunidad a El novio.

Lo primero que me atrapó fue lo cotidiano. Y esto lo digo como algo bueno, porque creo que es donde la autora juega mejor sus cartas. Una enfermera, un hospital, una relación que parece normal, una casa cualquiera, conversaciones que podrían ser las de cualquier pareja o cualquier día de rutina… y justo ahí es donde empieza el truco. Porque todo es tan normal que te relajas, y en el momento en el que te relajas, McFadden ya te ha metido la duda dentro. A mí me pasó algo muy claro: empecé leyendo tranquilo y terminé mirando todo con una especie de desconfianza rara, como si cualquier detalle pudiera esconder algo importante.

La lectura es de esas que se te van de las manos sin darte cuenta. Capítulos muy cortos, ritmo rápido, frases directas, nada de rodeos ni descripciones que te saquen de la historia. Esto, personalmente, lo agradezco mucho en este tipo de libros. No estás aquí para pensar en la belleza de la prosa, estás aquí para seguir tirando del hilo. Y claro, ese hilo siempre acaba en un “venga, uno más” que se repite demasiado. Yo lo he hecho, lo confieso, y luego llega el castigo clásico. Sí, mirar el reloj y ver que ya no es hora de leer, es hora de arrepentirse, ¿o no?.

En cuanto a los personajes, creo que es donde más se nota el estilo de la autora. No son personajes que te enamoren por su profundidad psicológica ni por su complejidad literaria. Son personajes que funcionan como piezas de un juego de sospechas. Te caen bien al principio, luego dudas de ellos, luego te convences de que no, luego vuelves a dudar… y así todo el rato. Y lo curioso es que esa inestabilidad es precisamente lo que engancha. Yo he cambiado de opinión sobre quién era fiable varias veces a lo largo del libro, y cuando creía que ya lo tenía claro, la historia me volvía a desmontar la teoría.

La trama en sí es puro thriller de entretenimiento, pero bien hecho dentro de su objetivo. No intenta ser una novela profunda ni dejarte pensando en grandes reflexiones filosóficas. Lo que quiere es otra cosa. La autora quiere engancharte, marearte un poco, hacerte sospechar de todo y mantenerte dentro hasta el final. Y en eso, sinceramente, cumple muy bien. Hay giros constantes, pequeñas pistas que tú crees que has entendido y que luego te hacen dudar de nuevo, y esa sensación constante de que estás a punto de descubrir algo, aunque nunca estés del todo seguro de qué.

También me ha gustado algo que parece sencillo pero no siempre se consigue: la forma en que lo doméstico se convierte en inquietante. Un mensaje, una conversación normal o un gesto mínimo, todo puede cambiar de significado en cuestión de páginas. Y eso hace que el libro no solo lo leas, sino que lo vayas “interpretando” mientras avanzas. Es como si la historia te obligara a estar atento a todo el rato, aunque estés cansado o distraído.

No es un libro que yo recomendaría si buscas algo literariamente complejo o con mucha carga emocional profunda. Pero sí es de esos que funcionan como un interruptor, puesto que entras, desconectas del mundo y te metes en una especie de burbuja de sospechas y giros. Y en ese sentido, es muy eficaz.

En definitiva, El novio es ese tipo de lectura que no se disfruta tanto por lo que cuenta como por cómo te engancha mientras lo lees. Es fácil, adictivo, un poco tramposo (en el buen sentido) y de esos libros que te hacen desconfiar de todo el mundo, e incluso cuando ya lo has cerrado. Y lo peor es que, aunque sabes que te está manipulando un poco, te lo pasas bien dejándote llevar. Así pues, reconozco que caeré en «La asistenta». ¿Lo habéis leído?.


Volver a la Portada de Logo Paperblog