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Reseña: «Ratas en el laberinto», de Santi Osakar

Publicado el 19 agosto 2026 por Delecturaobligada @DelecturaOblig

Una novela que convierte la posibilidad de comunicarnos con nuestro yo del pasado en una historia de humor negro, recuerdos y preguntas incómodas sobre todo aquello que cambiaríamos de nuestra vida.

Por: Alberto Berenguer / Instagram: @tukoberenguer; @delecturaobligada

Reseña: «Ratas en el laberinto», de Santi Osakar

Hay preguntas que uno se hace muy a menudo y sus respuestas siempre acaban siendo una incógnita. ¿Qué habría pasado si hubiera tomado aquella otra decisión? ¿Y si no hubiera dejado escapar aquella oportunidad? ¿Qué le diría hoy a la persona que fui hace diez, quince o veinte años? A veces incluso imaginamos una conversación imposible con ese yo de otra época. Por ejemplo, advertirle de algo, animarle a hacer aquello que no se atrevió a hacer, pedirle que no cometiera un error o, simplemente, contarle que algunas de las cosas que entonces parecían el fin del mundo acabarían pasando.

Ratas en el laberinto, la novela de Santi Osakar publicada por Harkonnen Books, parte precisamente de una posibilidad así. Solo que aquí esa conversación deja de ser una fantasía y se convierte en el motor de una historia que juega con los viajes en el tiempo para hablar, en realidad, del peso de las decisiones, la nostalgia y esa tentación tan humana de pensar que nuestra vida habría sido mejor si hubiéramos elegido de otra manera.

Antes incluso de entrar en la historia, el libro ya rompe con lo esperado. Su formato cuadrado llama la atención en una estantería dominada por rectángulos. No es un simple capricho editorial, sino que forma parte de la personalidad de una obra que parece empeñada desde el principio en salirse de los caminos habituales. Harkonnen Books apuesta aquí por una edición que también quiere ser objeto, y el resultado consigue que el libro destaque incluso antes de abrirlo.

Y cuando se abre, aparece K.

K es un tipo corriente, quizá demasiado corriente. Un hombre instalado en una vida gris, atrapado en un trabajo que no le entusiasma y con la sensación de que el tren de las grandes oportunidades hace tiempo que pasó por su estación. Hasta que sucede algo que, en circunstancias normales, debería alterar por completo las reglas del juego. Esa alteración existencial consiste en comunicarse con su yo adolescente. La premisa tiene algo de fantasía tecnológica, pero Santi Osakar no tarda en llevarla a un terreno mucho más reconocible. Porque, puestos a hablar con nuestro yo del pasado, ¿quién no tendría una lista preparada? ¿Qué comprar? ¿Qué evitar? ¿A quién conservar cerca? ¿De quién alejarse? ¿Qué decisión no tomar? ¿Qué amor recuperar?. K también se plantea qué hacer con esa posibilidad. Y ahí comienza el verdadero juego de la novela.

La comunicación entre ambas versiones del protagonista permite a Osakar construir una historia ágil, cargada de ironía y humor negro, pero bajo esa apariencia gamberra hay bastante más de lo que parece. Porque ‘Ratas en el laberinto‘ utiliza el viaje temporal no tanto para preguntarnos qué cambiaríamos, sino para enfrentarnos a una cuestión bastante más incómoda: ¿seguiríamos siendo nosotros si pudiéramos borrar nuestros errores?.

La novela mira especialmente hacia los años ochenta, pero aquí no hay una postal idealizada de aquella década. Detrás de la música, la juventud y la sensación de que todo estaba por descubrir aparecen también las sombras de aquellos años como la precariedad, el desempleo, la violencia, las drogas, el miedo y una sociedad que estaba muy lejos de ser el paraíso que a veces construye nuestra memoria. Y esa mirada hacia atrás funciona especialmente bien porque K no observa su adolescencia desde la inocencia, sino desde el desencanto. Su yo joven representa todo aquello que todavía está por decidir; su yo adulto, en cambio, carga con las consecuencias. Dos versiones de la misma persona separadas por el tiempo, pero también por todo lo que ha ocurrido entre ambas. Ahí está una de las grandes virtudes de la novela.

El escritor Santi Osakar consigue que el elemento fantástico sirva para hablar de algo tremendamente cotidiano. Todos hemos imaginado alguna vez una máquina del tiempo, pero quizá no para visitar dinosaurios ni cambiar el curso de la historia. Quizá simplemente para sentarnos delante de nosotros mismos y decir: «No hagas eso». O «hazlo». O «quédate». O «vete». O, incluso, «no tengas tanto miedo». El problema es que cambiar una pieza del pasado significa alterar todo lo que vino después. Y entonces la novela deja de ser solamente una historia divertida sobre un hombre que encuentra una vía imposible para comunicarse con su adolescencia y empieza a convertirse en una reflexión sobre la nostalgia. Sobre esa costumbre que tenemos de mirar hacia atrás y pensar que antes éramos más felices, cuando quizá lo que echamos de menos no es exactamente aquella época, sino la persona que éramos cuando la vivimos.

También hay una idea especialmente interesante en la relación entre los dos K. En este punto, el adulto quiere modificar su vida, mientras que el adolescente todavía cree que tiene tiempo suficiente para construirla. Uno mira hacia atrás con la experiencia de quien ya conoce las consecuencias y el otro mira hacia delante sin saber qué le espera. Y entre ambos aparece una tensión que resulta muy fácil de trasladar a nuestra propia vida. Porque, al final, ‘Ratas en el laberinto‘ habla de todos esos caminos que dejamos atrás.

De las decisiones acertadas y de las equivocadas. De las personas que perdimos. De las oportunidades que no aprovechamos. De aquello que hicimos por miedo y de aquello que no hicimos precisamente por miedo. Y de la inevitable sospecha de que quizá nuestra vida podría haber sido diferente. Pero también de algo que solemos olvidar cuando fantaseamos con cambiar el pasado, y es que nuestros errores forman parte de nuestra identidad tanto como nuestros aciertos.

La novela de Santi Osakar se mueve así entre la ciencia ficción, la sátira y la comedia negra para terminar aterrizando en un territorio mucho más humano. Uno en el que resulta inevitable hacer inventario de nuestra propia vida mientras seguimos las conversaciones entre un hombre y la versión más joven de sí mismo. Y quizá conseguir que una historia sobre viajes en el tiempo termine hablando de algo tan poco extraordinario como nosotros mismos sea uno de sus éxitos con esta novela. Porque después de leer ‘Ratas en el laberinto‘, es difícil no pensar en esa pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez: si pudiera hablar ahora mismo con quien fui hace años, ¿qué le diría?. Y todavía más difícil es saber si, después de todo, le pediríamos que cambiara algo.

Reseña: «Ratas en el laberinto», de Santi Osakar

Por último, si queréis haceros con ‘Ratas en el laberinto’, además de encontrarlo en la página web de Harkonnen Books, también podéis encontrarlo en El Rincón del Libro, en la calle Mayor de Caravaca de la Cruz. He dejado allí mi ejemplar prestado por el escritor para que nuevos lectores puedan descubrir esta historia de forma gratuita, dentro de esa bonita filosofía de intercambiar libros y conseguir que sigan viajando de unas manos a otras. Porque, al final, quizá no haya mejor destino para un libro que seguir encontrando lectores y continuar su viaje mucho después de haber sido leído por primera vez.


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