Premio Planeta 2025, una historia de amor que llega entre polémicas y acaba hablando por sí sola
Por: Alberto Berenguer / Instagram: @tukoberenguer; @delecturaobligada
Reconozco que con ‘Vera, una historia de amor‘ me ha ocurrido algo que probablemente también le haya pasado a más de un lector. El libro apareció una y otra vez delante de mí, primero por su autor y después por el revuelo generado alrededor de su Premio Planeta 2025. Estuve tentado de leerlo en varias ocasiones, pero las continuas críticas hacia Juan del Val terminaron haciendo que lo dejara para más adelante. Hasta que decidí olvidarme durante unas horas de Juan del Val, de las polémicas, de las redes sociales y del premio, y abrir el libro en mi e-reader. Y creo que fue una buena decisión. Porque una cosa es la opinión que tengamos sobre el personaje mediático y otra muy distinta lo que encontremos entre las páginas de una novela. Y ‘Vera, una historia de amor‘ me ha permitido acercarme a Del Val desde un lugar que hasta ahora no conocía: el de escritor.
Lo primero que me ha llamado la atención es su escritura. Directa, sencilla y sin demasiados rodeos. Del Val no parece interesado en construir frases para que el lector tenga que detenerse a descifrarlas, sino en que la historia avance y los personajes hablen por sí mismos. Es una narrativa tremendamente accesible, de esas que permiten avanzar páginas sin apenas darte cuenta. Precisamente esa fluidez ha sido una de las características que algunos lectores también han destacado, aunque para otros sea una de sus principales debilidades. En mi caso, me ha funcionado.
También me han sorprendido sus personajes. Vera y Antonio consiguen resultar cercanos prácticamente desde su aparición, pese a pertenecer a dos mundos que, en principio, parecen bastante alejados. Ella, una mujer de cuarenta y cinco años perteneciente a la alta sociedad, acaba de romper con una vida marcada durante décadas por las convenciones, la apariencia y las obligaciones asociadas a ser la esposa de un marqués. Él es más joven, procede de un entorno mucho más humilde y no forma parte de ese universo de privilegios al que Vera ha estado acostumbrada. Y ahí está buena parte del atractivo de la novela. Porque Juan del Val coloca frente a frente a dos personas que, sobre el papel, no deberían encontrarse. Pero precisamente cuando Vera decide dejar de vivir según el guion que otros han escrito para ella aparece Antonio. La diferencia de edad, de clase y de experiencias no funciona como un obstáculo narrativo, sino como el elemento que pone en marcha toda la historia.
Y sí, hay amor. Hay deseo. Hay atracción. Hay sexo. Pero ‘Vera, una historia de amor‘ no pretende convertir estos elementos en algo especialmente escandaloso. Forman parte de la relación entre los personajes y de esa necesidad de Vera de descubrir quién es cuando deja de comportarse como se espera de ella. El sexo aparece integrado de forma natural en la historia y no como el objetivo de la novela.
Lo que empieza como una historia sentimental va adquiriendo poco a poco otros ingredientes. Porque si Vera consigue romper con las reglas, su exmarido no está dispuesto a aceptar con tanta facilidad que ella haya decidido vivir de otra manera. Lo que podría haberse quedado en una historia de desamor, orgullo herido y nueva oportunidad termina entrando en terrenos bastante más oscuros. Y aquí es donde la novela incorpora la venganza como una segunda corriente que discurre por debajo de la historia de amor. No voy a entrar en más detalles porque buena parte del interés está precisamente en descubrir hasta dónde puede llegar esa reacción.
Hay, además, una cuestión que creo que merece mencionarse: el retrato social. Del Val utiliza a sus protagonistas para moverse entre diferentes estratos y mostrar dos mundos que difícilmente compartirían espacio si no fuera por la relación entre Vera y Antonio. El resultado es una novela muy reconocible, con situaciones que pueden resultar cercanas y una mirada bastante directa sobre determinadas relaciones, costumbres y formas de entender la vida.
Ahora bien, no todo me ha convencido por igual. Del Val describe mucho. En ocasiones demasiado. Hay momentos en los que uno tiene la sensación de que la historia podría avanzar con mayor rapidez si algunas de esas descripciones se redujeran. No es algo que me haya impedido disfrutar de la novela, pero sí he tenido la impresión de que el autor confía demasiado en explicarnos aquello que quizá podría haber dejado que el lector descubriera por sí mismo. Y probablemente ahí esté también una de las claves para entender las opiniones tan enfrentadas que ha provocado el libro.
Vera, una historia de amor no es una novela que pretenda revolucionar la literatura. No busca experimentar con la estructura ni convertir cada página en un desafío. Es una historia concebida para llegar a muchos lectores, y eso se nota. Tiene amor, diferencia de edad, deseo, conflicto de clases, personajes carismáticos, cierta dosis de suspense y una trama que se deja leer con enorme facilidad. ¿Es casualidad que una historia así haya terminado llevándose el Premio Planeta? Eso ya corresponde al jurado y a cada lector sacar sus propias conclusiones.
No creo que Vera, una historia de amor sea una novela especialmente compleja ni que pretenda serlo. Tampoco me parece necesario exigirle que sea otra cosa distinta de lo que es. Una novela muy superficial, ligera y que puede llegar a todos los públicos. Su mayor virtud está precisamente en contar una historia reconocible, entretenida y fácil de seguir, y hacerlo con unos protagonistas que consiguen despertar interés desde el principio. Sin embargo, también entiendo que haya lectores que esperasen más como yo. Cuando una obra recibe el Premio Planeta, la pregunta deja de ser únicamente si la novela funciona y pasa a ser si está a la altura de un premio que lleva detrás semejante maquinaria editorial y mediática. Y ahí cada lector tendrá una respuesta diferente.
Vera, una historia de amor es una novela directa, entretenida y accesible que mezcla romance, deseo, diferencias sociales y venganza alrededor de dos personajes que rompen las reglas que parecían tener asignadas. No es una obra especialmente profunda ni experimental y su abundancia de descripciones puede ralentizar algunos momentos, pero su ritmo, sus protagonistas y la facilidad con la que se deja leer hacen que funcione como historia. ¿La recomiendo? Sí, especialmente a quienes busquen una novela para desconectar, entretenerse y dejarse llevar por una historia de amor poco convencional. Y también a quienes, como me ocurrió a mí, hayan estado a punto de leerla pero hayan dejado que el ruido de las críticas decidiera por ellos.
