Revista Cultura y Ocio
Es necesario tener cerca lo que nos lleva lejos. Hay que rodearse de gente sensible para no acabar siendo piedras sin alma. Hay que empaparse de lo ajeno para extenderse. Hay que elegir amor antes que indiferencia, duda antes que certeza. Las flores más bellas son la brutal excepción en la maleza. Lo raro rompe lo normal sin pedir permiso. Quien no sabe distinguir lo que le daña de lo que no, acabará dañado. Quien no se permite fracasar será un fracasado y quien no va no podrá volver. Hay personas que no necesitan justificarse. Su sola y muda presencia lo dice todo. Distinguir es saber mirar. Si no pones finos filtros en tus iris, te puedes estampar. Es fácil caer en la trampa del resplandor. No buscan el foco, porque son el foco. El desprecio embrutece, la compasión humaniza. Hay que prestar atención a quien no la llama. Quien más grita puede que tenga menos que decir. Las personas más nobles no reclaman reconocimiento. Ardua tarea es saber distinguirlas. Son casi inexistentes, pero existen.
