Esta semana quiero descubriros uno de esos lugares en los que un amante del cine podría perder la noción del tiempo y pasarse un día entero sumido en la espectacular colección de películas del mítico videoclub “Le Video”, abierto en 9th St con Lincon St desde hace 30 años. Entre otras maravillas cuenta con una de las secciones de Ciencia Ficción y Cult movies más completas que a cualquier lunático se le haya ocurrido reunir, amén de unos empleados con conocimientos enciclopédicos que van desde la a de Antonioni a la z de Zoolander.
Ir a alquilar una película en “Le Video” es una regresión a nuestra infancia, cuando nos llevaban a comprar chucherías y totalmente sobreexcitados llenábamos las bolsas de plástico con combinaciones imposibles. La única diferencia es que aquí no hay padres que frenen nuestro delirio, y salir con menos de 3 películas es casi misión imposible. Observar a la clientela un viernes por la tarde es una sucesión de “ohs” y “uys”, a medida que van encontrando los tesoros que convierten a este videoclub en un lugar tan especial. Si uno pregunta a los empleados por tal director enseguida tiene una lista de las mejores películas de su primera etapa, las de la última, aquellas que le han influenciado y las que nunca rodó. Así que a veces es mejor no abrir la boca para no sucumbir a la presión del terrible momento “¿Qué me llevo?.”
Perdiéndose entre sus estanterías uno no puede evitar asombrarse ante la cantidad de VHS que acompañan a su sucesor el DVD. Aquí no hay vergüenza en asumir que no todo está editado en el nuevo formato, y de la misma manera en que los viejos rockeros nunca mueren, las cintas de vídeo siguen jugando un papel importante, rescatando del olvido a directores como Marcel Pagnol o las primeras películas de Roger Corman.
En total “Le Video” cuenta con una colección de unas 90,000 películas, por lo que haciendo un cálculo rápido estamos hablando de 180,000 horas de metraje, 7500 días, más de veinte años de visionado interrumpido para verlo todo, sin contar con que cada día actualizan su filmoteca y a final de semana cuelgan en su web un pdf con las nuevas adquisiciones. Tal es la magnitud del lugar que a petición popular colgaron un mapa interactivo en donde podemos consultar el contenido genérico de cada estante. Por si las moscas, los empleados se han encargado de llenar las estanterías con notitas que nos recomiendan películas aduciendo las más diversas razones, desde la justicia con filmes olvidados a nuestra salvación del fin de semana.
En definitiva “Le Video” es uno de esos lugares mágicos en donde el mundo desaparece- literalmente no hay cobertura en todo el local- y el universo cinematográfico cobra vida para ofrecernos sus frutos. Tarde o temprano tenemos que volver al exterior, pero bajo el brazo nos llevamos a buen seguro una bendita dosis de irrealidad.
