
Ya ha sido Sant Joan. Ya ha pasado la revetlla y, con ella, en mi calendario-mental –personal ya es verano. Hasta que no traspaso esa noche especial, no se inaugura la estación ( en mi cerebro).
Disfrutamos de una cena fantástica (los anfitriones lo son; -) y unas cocas de premio.

Nos sorprendió una tormenta veraniega y nos reímos de una “fuente de luz y color” que casi hizo fallida. El producto , con nombre “Broadway Av”, prometía un espectáculo luminoso. Lo elegí yo, tras una exhaustiva conversación con el chico que vendía los petardos. Lo único que hice, de verdad, fue pedirle algo con menos “ruido” y más “luz”. . .
Pim, pam, puf, pshhhhhh, paf… paf. Y ya. Culpable del desastre…
Menos mal que la luna, se presentó por allí para hacer más preciosa la noche…

Ahora sí: Bienvenido verano!

