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Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCIX

Publicado el 12 diciembre 2011 por Diezmartinez
Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCIX
Tierra de Vampiros (Stake Land, EU, 2010), de Jim Mickle. Aunque peca por episódica -se siente como una versión mucho mejor, más violenta y desencantada, de la teleserie The Walking Dead (2010-11)-, esta revisión del mito zombiesco/vampiresco le debe más a la seminal novela Soy Leyenda de Richard Matheson que a cualquier otra referencia cinematográfica. Además, la primera línea que se dice en la película me resultó, por razones personales, irresistible. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.
Acorazado (México, 2010), de Álvaro Curiel. Ganadora del Premio del Público en Morelia 2010, ha llegado finalmente a la cartelera comercial la opera prima de Álvaro Curiel, nieto del prolífico destajista fílmico Federico Curiel (autor del serial de Nostradamus, de varias cintas de horror, del díptico de María Isabel con Silvia Pinal, además de algunas películas de El Santo). Un pobrediablo que sobrevive en Veracruz acosando turistas con sus choros izquierdosos interminables llamado Silverio Palacios (¿quién creen?: ¡Silverio Palacios!) se deja lavar el coco por su malhablado camarada de ociosidad El Alacrán (Salvador Sánchez) y se lanza al mar en una barca-vocho hechiza, con el fin de llegar a Miami, fingir que es cubano anticastrista y, de esta manera, obtener la ansiada residencia americana. La bronca es que le falla el cálculo y termina llegando a la tierra de los juveniles hermanos Castro. La cinta tiene las virtudes y los vicios de cualquier filme hecho por un debutante: se luce de más usando algunos recursos que no agregan nada -vamos, es exagerado el número de escenas que vemos en ralentí-, tiene secuencias que debieron haber sido eliminadas porque no llevan a ningún sitio -el cameo del Juan Carlos Colombo como corrupto/corruptor diputado del PANAL de visita en Cuba-, y hay cierto grado de confusión en la segunda parte del filme cuando Silverio está en Cuba -la escena de la niña que toma como "jinetera", ¿para qué?, ¿para afimar que no es cierto y que no hay prostitución en Cuba?Pero, decía, también tiene virtudes nada desdeñables: Silverio Palacios demuestra que puede sostener una película él solito, abundan los diálogos divertidos y sabrosos -especialmente en la primera parte- y la realización, en general, demuestra profesionalismo y entusiasmo. No voy a caer en el discurso de "hay que apoyar el cine mexicano porque es mexicano" pero Acorazado, sin condescendencia alguna, sí merece el palomazo, independientemente de que sea una película nacional o no.

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