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Sky Crawlers: La utopia de un mundo sin guerras.

Publicado el 11 enero 2010 por Fantomas
Sky Crawlers: La utopia de un mundo sin guerras.“Sky Crawlers” (2008), es un film de animación del director Mamoru Oshii, el cual es una adaptación de la novela del mismo nombre del escritor Hiroshi Mori.
Imaginemos un futuro alternativo en el que al fin se ha instaurado la paz. Sin embargo, para que esta situación sea sostenible es necesario que se desarrolle una guerra que puede ser contemplada como un espectáculo por televisión. Los pilotos que luchan en este crudo montaje son niños inmortales que responden al nombre de Kildren.
Sky Crawlers: La utopia de un mundo sin guerras.

“Sky Crawlers” es uno de los trabajos más recientes del director Mamoru Oshii, quien logró fama mundial tras realizar “Ghost in the Shell” (1995). La cinta está basada en la popular novela de cinco partes del escritor e ingeniero Hiroshi Mori, la cual fue todo un éxito en Japón. La historia se desarrolla en una posible era moderna, donde los protagonistas son un grupo de jóvenes conocidos como “Kildren”, los cuales están destinados a vivir eternamente como adolescentes. Los Kildren están conscientes que cada día puede ser el último, debido a que ellos participan es una “guerra” que sirve como entretenimiento para las masas, la cual está organizada y operada por adultos. Luego de leer la novela, Oshii no tardó en declarar que “se trata de un trabajo que debe ser convertido en una película para la gente joven”. Con el fin de adaptar de la mejor forma posible la compleja novela de Mori, el director contó con los servicios del guionista Chihiro Itō, con quien trabajaría muy de cerca.
Una de las promesas que realizó Oshii durante el proceso de producción, fue que esta cinta iba a presentar una narración más lineal a diferencia de lo visto en algunos de sus proyectos anteriores, como por ejemplo en “Ghost in the Shell: Inocence” (2004). Efectivamente, la historia en esta ocasión es relatada de manera lineal, lo que no significa que esta sea simple. Como es común en los trabajos del director, la cinta está repleta de planteamientos filosóficos y sociales, algo que a la larga ha terminado convirtiendo a Oshii en uno de los directores japoneses más interesantes de su generación. Al mismo tiempo, el director mezcla elementos propios de la ciencia ficción contemporánea, emocionantes luchas aéreas al más puro estilo de la Segunda Guerra Mundial, y unas buenas dosis de melodrama. El mundo de “Sky Crawlers” podría considerarse como una fusión geográfica y social de la Norteamérica, el Japón, y la Europa de los cincuenta, donde los elementos claves del funcionamiento de la sociedad son la televisión satelital, las corporaciones multinacionales y la ciencia genética.
Sky Crawlers: La utopia de un mundo sin guerras.

Aunque en apariencia el mundo vive un presente lleno de paz y prosperidad, las grandes corporaciones conducen “guerras reales” las cuales son televisadas con el fin de aplacar una posible rebelión de las masas. A diferencia de la novela “1984” de George Orwell, donde se postula que Londres está en medio de una guerra perpetua debido a la fragmentación de la sociedad, Oshii (y por supuesto el autor de la novela, Hiroshi Mori) postula que estas “guerras mediáticas” en gran medida están pensadas para beneficiar a la sociedad. Bajo este prisma, los conflictos bélicos y todos los problemas de la sociedad pueden ser evitados si se utilizan acontecimientos artificiales que nos ayuden a recordar las consecuencias de dichos actos. Precisamente es esa la función que cumplen los Kildren, los cuales mueren solo para entretener y llamar la atención de los ciudadanos del mundo. El hecho de que esta raza de adolescentes sea inmortal, ayuda a dar la impresión de que estamos presenciando un dramático espectáculo en el cual estos “ángeles” caen desde el cielo envueltos en llamas en sus fantásticas máquinas voladoras.
La historia se desarrolla alrededor de una de las bases de los Kildren y en el pequeño ecosistema en el cual ellos habitan. Nuestro protagonista, Yuichi, acaba de ocupar un puesto en una de las bases de la Corporación Rostock. Los pilotos que ahí se encuentran están bajo las órdenes de la comandante de la base, Suito Kusanagi (quien también es una Kildren), y de la mecánica del lugar (la cual es la única adulta), quienes de inmediato fijan su atención en el recién llegado. La primera mitad del film se centra en la presentación de los personajes y del mundo en el que coexisten, lo que a su vez es mezclado con algunas batallas aéreas que rápidamente llaman la atención del espectador. Es en esta mitad que se plantean algunas interrogantes con respecto al Kildren que vivía en la base antes de la llegada del protagonista, de la relación de este con la comandante de la base, y de la existencia de un piloto adulto apodado “The Teacher”, el cual supuestamente trabaja para el “enemigo”, la Corporación Lautern. La segunda mitad de la cinta se mete de lleno a los problemas interpersonales al interior de la base, e intenta responder algunas de las preguntas existenciales que los protagonistas se van haciendo durante el transcurso de la película, al mismo tiempo que intenta responder las interrogantes que la historia le ha planteado al espectador.

Sky Crawlers: La utopia de un mundo sin guerras.

La historia es bien cargada al melodrama, ya que se centra en la difícil situación de estos niños inmortales y la aparente indiferencia de los adultos que solo ofician de espectadores de estos cruentos espectáculos. La relación que se da entre Yuichi y Suito Kusanagi es por lo menos tormentosa, y con justa razón (la cual es revelada en el tramo final de la cinta, aunque de todas formas algunos espectadores posiblemente podrán dilucidar algunas interrogantes antes de la primera mitad de la cinta). Las escenas de acción no son demasiadas, pero afortunadamente están tan bien diseñadas que son todo un deleite visual. La espectacular animación cuenta con algunos retoques digitales, los cuales no hacen más que intensificar la calidad artística de la cinta. La bellísima fotografía de Hisashi Ezura es complementada con la estupenda banda sonora de uno de los colaboradores habituales de Oshii, el compositor Kenji Kawai (de hecho, por momentos la música presenta algunas similitudes con la utilizada en “Ghost in the Shell”).
“Sky Crawlers” es una experiencia intensa, tanto a nivel artístico como filosófico. Si bien en esta ocasión Oshii postula sus ideas de forma más abierta con el fin de que el espectador pueda captar en su totalidad el mensaje que desea transmitir, de todas formas deja algunas preguntas sin respuesta en lo que a la trama se refiere, lo que puede provocar un cierto grado de insatisfacción en el espectador (es importante ver la escena que se encuentras tras los créditos para entender mejor el cinismo reinante en este futuro alternativo). Por otro lado, el director utiliza un ritmo narrativo más bien pausado, donde se le da un papel primordial al diálogo, por lo que el espectador que esperaba una cinta más cargada a la acción probablemente va a sentirse decepcionado. Es importante mencionar que Oshii mediante este film no solo expresa su preocupación por un mundo cada vez más deshumanizado e impersonal, sino que también hace hincapié en el fenómeno actual que hace alusión a la perpetuación de un estado de adolescencia por parte de algunos adultos, y a lo nocivo que resulta ser la perpetuación de algunos círculos viciosos que de no romperlos, no nos permiten vivir nuestras vidas como nosotros quisiéramos. Probablemente “Sky Crawlers” no sea el mejor trabajo de Oshii, pero sin duda se trata de una obra interesante que vale la pena ver.


por Fantomas.


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