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Superseries

Publicado el 15 octubre 2017 por Juancarrasco @JuanCdlH

Si nos encontramos en la era de mayor esplendor de las series y también en pleno dominio de los superhéroes, que conquistaron hace años ya la cartelera, es evidente que el siguiente paso era el de las series de superhéroes.

Evidentemente, no se trata de un fenómeno nuevo, se me vienen a la cabeza títulos como El gran héroe americano (mítico, que marcó toda una generación), Smallville, más cercano en el tiempo, o Héroes. De estas y algunas otras nos ocuparemos más adelante en una segunda entrega sobre este tema, pero nos centraremos en la actualidad, más que nada porque hay material para hablar largo y tendido…

Superseries
Sin entrar demasiado en cadenas emisoras y productoras, más que nada por no saturar con datos y más datos, repasemos algunos de los títulos que hoy se pueden catalogar como de referencia. Como en el resto del universo superheroico, la televisión está principalmente dominada por las dos compañías competidoras, DC y Marvel. La primera nos presenta títulos como Gotham, Arrow, The Flash, Supergirl, Legends of Tomorrow o la fallida Powerless (seguro que alguna escapa a mi memoria), de la que personalmente destacaría Gotham, con sus altibajos, por ser divertida y presentar la originalidad de narrarnos historias de un Bruce Wayne preadolescente que no se había visto antes. Muchas de las demás tienen bastante que ver entre ellas, formando su propio universo interrelacionado para deleite del fiel seguidor.

Sin tener que ver con los dos gigantes del mercado en este género, algunas series salen adelante por su cuenta (varias muy airosas gracias a la libertad que da escribir tu propia historia en un papel en blanco), como la británica Misfits (nada políticamente correcta y bastante recomendable), Powers (sobresaliente adaptación de la obra de Michael Bendis para plataforma digital) y, saliéndonos un poco de la temática pero basadas también en cómics, la muy trasgresora Predicador o Lucifer, más del montón pero de entretenimiento tan fácil como efectivo.

Y luego está Marvel, de la que hablamos al final porque, al igual que en la gran pantalla, hay que darle de comer aparte. El entramado bien tejido e interconectado se repite en televisión y/o Internet, y no solo es así, sino que milimétricamente se asocian las consecuencias de lo que ocurre en un medio y en otro, con relleno de espacios vacíos entre macroaventura y macroaventura, cameos varios de un lado y otro incluidos. El ejemplo de esto que comentamos es Agentes de SHIELD, una serie de superespías y superhéroes íntimamente ligada a los acontecimientos acaecidos en las películas de Los Vengadores unidos o en solitario, y que en Marvel/Disney usan tanto como producto independiente como de promoción de todo aquello que vendrá. ¡Show business! Legión es el rarito de la clase, y con sonoros aplausos y críticas positivas muestra al poderoso hijo de Charles Xavier en un entorno muy pero que muy indie, sicotrópico me atrevería a llamarlo también. En el futuro cercano encontramos otros productos más minoritarios como Runaways o Capa y Puñal, y ya ha desembarcado The Gifted, una visión juvenil y familiar de los mutantes.

Finalmente la plataforma Netflix riza el rizo marvelita enlazando entre sí las cinco series que emite. Primero llegó Daredevil, imprescindible, la mejor de todas, dándole una nueva y buena oportunidad al personaje que no ha llegado a triunfar en la gran pantalla. Luego apareció Jessica Jones, también estupenda, la más “bruta” del equipo, para ir dando paso después a Luke Cage, Iron Fist… y desembocar la bacanal en un supergrupo formado por todos ellos en la serie Defensores. El estreno de las desventuras de Punisher está en puertas… Y las que quedan por llegar.


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