Revista Comunicación

Tácticas políticas: cómo nos manipulan

Por Marperez @Mari__Soles

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Tenía la sensación de que algo no encajaba, y una corazonada me invitaba a observar atentamente el desarrollo de los acontecimientos.

Estamos viviendo una temporada de extrañas noticias: desde el clima hasta las guerras, desde la reaparición de enfermedades que se creían erradicadas hasta ministros que parecen poseídos por personajes de cómics. A todo eso y mucho más, había que sumarle la cantidad enorme e incalculable de personas de todas las edades que están desapareciendo misteriosamente, muchas de ellas sin dejar rastro, o la maldad sin límites del terrorismo machista. Las noticias se agolpan, formando una auténtico aluvión que se nos precipita sobre nuestras cabezas sin remedio. Son demasiadas, y demasiado terribles. No hemos empezado a asimilar una y enseguida nos llueven decenas más. Pero, ¿por qué? ¿Por qué en un momento en el que se están romando medidas represivas con tanta facilidad y se coharta tanto la libertad de expresión, sin embargo, es cuando más información terrorífica, indignante, perjudicial para los poderes establecidos y desalentadora para el pueblo está circulando? ¿No es contradictorio? ¿Nos hemos parado a analizar esto seriamente?

El tratamiento que se está dando al doble crimen de Cuenca y las reacciones que está consiguiendo de nosotros/as son un buen ejemplo para explicar lo que quiero decir:

No es el primer asesinato del año, ni del mes. Ni siquiera fue la única noticia de asesinatos machistas que nos llegó ese día. Y, por descontado, tampoco era n las únicas desapariciones para las que se estaba pidiendo ayuda en las redes sociales. Sin embargo, “inexplicablemente”, los medios de comunicación se volcaron en este caso como si fuera el único, hasta el punto de que muchos parecen haber olvidado a las dos mujeres asesinadas en Castelldefels, una el día que las chicas de Cuenca desaparecieron y otra, el día que las encontraron. Para aumentar el grado de misterio, el mismísimo Paco Lobatón usó su cuenta de Twitter para publicar unas palabras que algunos/as teníamos en mente. Algo me hizo recordar el caso de Alcácer. (Q.E.P. descansen todas).

Pero, ¿qué era lo que tenían en común ambos casos, además de la movilización del pueblo y la cobertura mediática? Y ¿qué tenía este caso que no tengan otros de desapariciones o terrorismo machista, para que llegue a eclipsar al resto de esos mismos días?

Intentaré hacer un análisis desde mi propio punto de vista, personal y como simple espectadora, acerca de cómo se nos ha ido informando. Vayamos por partes:

  1. El sospechoso tiene antecedentes. En 2008 fue condenado. Se sabía qué había hecho, a quién y dónde. Hasta ayer gozaba de libertad. Nadie consideró que debería estar bajo vigilancia, por lo visto.
  2. En el pueblo se sabía lo que había hecho. Sabían que su relación con una de las chicas había sido problemática. Ante las cámaras de televisión, estos días, mientras se buscaba a las dos amigas, sus conocidos no tenían ningún pudor en admitir que sabían que él causaba mucho miedo como novio y como ex novio, motivo por el cual a M. le costó tanto tiempo cortar la relación. Pero nadie llamó a las cosas por su nombre, y nadie hizo nada a tiempo. Nadie dijo haber llamado al 016, por ejemplo, para saber cómo ayudarla, a pesar de estar tan seguros de que ella tenía tanto miedo.
  3. Ella se había ido a su país de origen, Ucrania, huyendo de él. Volvió solo por unos días y quiso retirar las pertenencias que le quedaban en el piso de él. En el pueblo, lo sabían. Estaban al tanto. Y cuando él fue a una ferretería a comprar esa cantidad de cal viva, nadie hizo nada. Nadie pensó. Mientras buscaban a las chicas, nadie lo dijo. Solo cuando las encontraron. Casualmente. Entonces, sí se informó de ese pequeño detalle. Pero seamos bienpensadas: seguramente lo omitían para no desalentar la búsqueda ni hacer más daño a sus familiares, o sea, por prudencia.
  4. Otro pequeño detalle que nos reservaron para las horas posteriores a la detención del sospechoso: tiene cáncer. De testículos. Durante los dos años que duró la relación entre S y M, era ella la que lo cuidaba y se ocupaba del tratamiento. Por ese cáncer, él ya no era aquel tío musculoso de la foto que circuló incansablemente por todas partes, ya que había perdido más de 20 kilos y gran parte de su fuerza se fue con ellos. Pero eso no nos lo dijeron. No lo considerarían oportuno, supongo, porque habría causado una mezcla de rabia y lástima que habría desinflado el odio, y eso no era bueno para la causa. Suposiciones mías, ojo. Pero el pueblo sí lo sabía, aunque parece que las fotos recientes de él estaban esperando en la reserva para hacer su aparición cuando se considerara más conveniente.
  5. La Policía no encontró los cuerpos de las chicas, porque no empezaron por el lugar donde el sospechoso había cometido otro secuestro hace siete años. En vez de ir a ese sitio, se dedicaron a buscar en la finca de los padres de él. Fue un ciclista quien las encontró. Pero había más gente que sabía lo que había ocurrido allí años atrás. ¿A nadie se le pasó por la cabeza? ¿Nadie vio nada? ¿Ni cuando cavó la fosa y compró la cal, ni cuando las llevó hasta allí, ni cuando acabó con sus vidas? Un hombre que lleva más de dos años perdiendo peso y fuerzas por el cáncer y que, durante todo ese tiempo, necesitaba que su novia le ayudara con el tratamiento, ¿es capaz de hacer todo eso sin hacer ruido ni llamar la atención?

Y, de repente, el día 12, cuando otro macho despechado mata a otra mujer a machetazos en la calle, y el miedo y las protestas amenzan con hacerse insoportables y costarle al gobierno un disgusto casi tan gordo como el que temía el que estaba cuando ocurrió algo similar en Alcàsser, entonces, “casualmente”, un ciclista ‘que pasaba por allí’ las encontró. Muy oportunamente, además: justo cuando todo el pueblo y los medios de comunicación se concentraban en la plaza. A partir de ahí, lo de Rato en el Ministerio del Interior ya nos parecía un chiste grosero y vulgar más, y nos centramos en el problema que al gobierno, en realidad, menos le interesa: al menos eso se podría deducir si recordamos ese más de 80% de denuncias archivadas, ese 37% de recortes o el hecho de que S esté en la calle y ciertos programas no hayan sido aún expedientados, por ejemplo. ¿Cuántas veces hemos visto al presidente pronunciase por alguna víctima de terrorismo machista? Muy pocas. Esta vez fue una de esas; las otras, ya tal… Pero esta vez hubo un tuit. Algo es algo… raro, pero algo. Y eso lo hace más extraño todo (o no).

Rápidamente se elogió la labor de la Policía (¿el ciclista era policía?), y comenzó el goteo de datos: primero, dijeron que las encontró bocabajo en el nacimiento de un río, en el agua. Después, que estaban cubiertas con cal viva. Entonces se habló sobre la compra de esa cal. Todo apuntaba al sospechoso. Más tarde, dijeron que él lo tenía todo tan planeado que hasta había cavado la fosa previamente. Vamos a ver: ¿pero había una fosa y estaba cubierta? ¿O estaban en el agua? ¿Qué fue lo que vio el ciclista?¿En qué quedamos?

En pocas horas el sospechoso fue detenido. Gracias a las pesquisas de la Policía Nacional, que rápidamente supuso, por descarte, con quiénes y hacia dónde podría haber huído. Gracias a la Interpol y a la policía rumana. Pero, sobre todo, gracias a que al sospechoso no se le ocurrió ocultar su coche ni librarse de su móvil (tanto si tuvo ayuda cómplice como si no, la inteligencia seguía brillando por su ausencia). Lo tuvieron relativamente fácil, ¿no? Ni siquiera opuso resistencia.

En este punto yo ya tenía muchas dudas. Pero, por si fueran pocas, hay más. Como no soy la única a la que todo esto le suena un pelín… (¿cómo decirlo?… pues eso, dilo tú…) y tampoco soy la única a la que esto le recuerda a las teorías de los tejemanejes de algunos con lo de las niñas de Alcàsser, estoy con la mosca detrás de la oreja.

No me gusta que se juegue con el dolor: ni con el de las víctimas, ni con el de sus familiares, ni con el de quienes nos solidarizamos con ellas. No me gusta que se fomente el morbo, el odio, la rabia y la sed de venganza de la gente, y menos si es para sacar réditos políticos. Sería un juego muy sucio, viniera de donde viniera. No me gusta. Estas ‘tácticas propias de inteligencia y contrainteligencia’, como leí hoy por ahí, serán brillantes desde el punto de vista de quienes se pudieran beneficiar pero, para mí, serían otra prueba más de lo sucias que tenemos las alcantarillas. O eso, o yo no he entendido nada.

Con todos mis respetos para TODAS las víctimas (no solo las elegidas) y sus seres queridos.


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