
Que levante la mano al que no le gusten las natillas... a ver, a ver, no veo a nadie... lo que me imaginaba.
Las natillas, ese postre divino, fresco y ligero que apetece en todas las épocas del año.
Desde que Caminero, futbolista del atlético de Madrid o el tenista Sergi Bruguera, fueran los primeros en el año 1997 en liderar la lista de deportistas que anuncian las natillas de la marca que más conocemos, han pasado docenas de nombres, incluso el de Iker Casillas en dos ocasiones, para inducirnos a consumir esta crema elaborada básicamente de yemas de huevo, leche y azúcar.
Actualmente Messi y David Villa son los encargados de hacerlo y con gran acierto lo consiguen.
En estos tiempos en que casi no tenemos tiempo, valga la redundancia, ni para respirar, parece que hemos olvidado que la elaboración de este postre es tan sencilla y conlleva tan poco tiempo que podríamos tener litros de natillas en la nevera para consumir a todas horas y hacer que esta marca se dedicara solamente a vender yogures...
Yo he decidido convertirla en una tarta, cuajada y fresquita que ahora en veranito haga las delicias de niños y no tan niños.
Estad atentos a ver que tal me sale:
Ingredientes:
Para la natilla:-8 huevos
-1 litro de leche entera
-4 hojas de gelatina
-150 gr. de azúcar
-2 ramitas de canela
-Canela en polvoPara la base:
-10 galletas tipo "Digestive"
-50 gr. de mantequilla
-1 vasito pequeño de leche
Preparación:
Separamos las yemas de las claras y éstas NO las tiramos las podemos congelar de 4 en 4 para cuando hagamos un bizcochito, y ponemos a hidratar la gelatina en agua.
Ponemos a cocer la leche, menos un vasito, el azúcar y las ramitas de canela.

Mientras batimos las yemas y el vasito de leche que habíamos separado.

Añadimos un cacito de leche de la caliente, volvemos a batir y ya mezclamos definitivamente con la leche que tenemos al fuego.

Removemos sin parar a fuego medio hasta que comience a cuajar, lo veremos cuando empiece a hacer grumitos.Vertemos en un bol amplio, añadimos la gelatina hidratada, retiramos las ramitas de canela y batimos de nuevo bien, para homogeneizar.Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Preparamos ahora la base:
Troceamos con la manos sobre un bol las galletas bien picaditas.Añadimos la leche y la mantequilla y con los dedos mezclaremos bien hasta alcanzar una masa compacta.

Precalentamos el horno a 170º y engrasamos nuestro molde.Extendemos bien la mezcla de las galletas aplanando completamente.Hornearemos unos 10 minutos.

Una vez lista la base vertemos las natillas y dejaremos cuajar en la nevera al menos 8 horas.

Pasadas las horas espolvoreamos azúcar por encima y gratinamos 10 minutitos en el horno.

Volvemos a meter en la nevera, ya que se nos habrá licuado completamente, pero tranquilos con el frío volverá a cuajar ahora doradita y volvemos a esperar otras 8 horas.Este paso parece algo absurdo, pero lo que queremos es dorar el azúcar, y si lo hubiéramos hecho sobre el líquido se hubiera ido al fondo, por eso hay que hacerlo una vez cuajada.
Ya cuajada por segunda vez estará lista para desmoldar, ahuecamos con ayuda de un cuchillo los bordes y desmoldamos sobre un plato.

Aquí vino mi desastre, así que no os mostraré la tarta completa... sí habéis adivinado, se me rompió en dos.Os muestro uno de los trozos que conseguí salvar.Decoraremos espolvoreando con la canela en polvo, que a mí con los nervios del desastre se me olvidó.


Estaba buenísima, eso sí tengo que reconocerlo, lo que me dijo mi marido fue:-¡UUmmm, me recuerda a la infancia! Cuando mi madre me hacía natillas y ponía en el centro una galleta.Esta frase es la que quería oír, fue mi mejor recompensa después del trabajo realizado.
Pero no creáis que la hemos tirado, voló en dos días, fresquita y ligera se comió en un pis pas, como veis hasta para desayunar.

¿Queréis una cucharada?
