
Tenía ganas de preparar una de estas tartas que podemos llamar "invertidas", se trata de pasteles o postres cuyo adorno, fruta o ingrediente principal se coloca en la base del molde y luego al desmoldar hay que voltearlo para quede en la parte superior, a la vista.
No había preparado nunca una y se me ocurrió esta fresquita de piña cuya idea tengo que confesar que la vi en algún blog pero que lamentablemente no apunté... si alguien la ve y la reconoce por favor decídmelo sin problemas que pondré por supuesto una reseña vuestra.
Comenzamos con los ingredientes:

-rodajas de piña en su jugo
-180 gr. de harina
-3 huevos
-150 gr. de mantequilla
-250 gr. de azúcar (150 para la base y 100 para la masa)
-1 sobre de levaduraPreparación:Mezclamos 75 gr. de mantequilla derretida con 150 gr. de azúcar, para la base y 4 cucharadas de jugo de piña.

Engrasamos el molde elegido y extendemos esta mezcla en el fondo, ponemos encima las rodajas de piña de forma decorativa y reservamos.

Precalentamos el horno a 200º y separamos las yemas de las claras.
Batimos las yemas con las varillas hasta que tomen un tono pálido y les añadimos el resto de la mantequilla derretida, medio vaso de jugo de piña y batimos de nuevo.

Mezclamos la harina con la levadura, el resto del azúcar y una pizca de sal.

Meclamos las yemas batidas con la harina hasta lograr una masa uniforme.

Batimos las claras a punto de nieve y envolvemos todo suavemente hasta su completa homogeinización.

Vertemos la mezcla en el molde y horneamos 30 minutos o hasta que esté listo haciendo la comprobación del "palillo".

Una vez lista esperamos a que se enfríe y desmoldamos...

...decoramos con una ramita de hierbabuena.





