¿Con que frecuencia pensáis en la muerte? ¿Os agobia por su incertidumbre o la aceptáis y le restáis importancia considerándola parte de la existencia? Hoy quiero compartir con vosotros esta reflexión sobre la muerte, del doctor Deepak-Chopra (Líder de la medicina cuerpo-mente), cuya lectura me ayudó a replantearme el binomio vida-muerte, desde otra perspectiva:
En muchas ocasiones vivimos tan aferrados a las trivialidades del día a día, personas, modas, etc. que perdemos la perspectiva de la importancia de realizarnos en nuestras vidas. Y es que, a pesar de que “teóricamente” sabemos que todo tiene un principio y un fin, lamentablemente nunca comprendemos la temporalidad de las cosas. Nada es eterno y de alguna manera todos vamos muriendo. Algunos se adelantan más rápido que otros, pero inevitablemente todos vamos hacia ese punto.
Pero la aceptación de los cambios necesarios, aunque conlleve sufrimiento temporal, hace que las cargas psíquicas se liberen y que esas energías empiecen a fluir en busca de algo diferente, algo que nos renueva. El Universo se transforma y nosotros no podemos negarnos a participar en esa evolución, porque formamos parte de él. Esta apertura nos proporciona una confianza en la vida y esta actitud nos devuelve la energía transformada necesaria para pasar a la siguiente etapa de nuestra existencia, para ser nosotros transformados en alguien mejor, más evolucionados, más inteligentes y equilibrados.Soltemos, no nos aferremos a nada ni a nadie, porque nada dura en esta vida, ni nosotros mismos. Y a pesar de todo todavía podemos poseer ciertas cosas, pero con una mentalidad diferente.Sogyal Rimpoché expone un interesante experimento para gestionar nuestro “apego” de forma extraordinaria:“Coge una moneda. Imagínate que representa el objeto al que te aferras. Enciérrela en el puño bien apretado y extienda el brazo con la palma de la mano hacia el suelo. Si ahora abres el puño o aflojas , perderás aquello a lo que te aferras. Por eso estás apretando. Pero hay otra posibilidad: la puede desprenderse y aun así conservarla. Con el brazo todavía extendido, vuelve la mano hacia arriba de forma que la palma quede hacia el cielo. Abre la mano y la moneda seguirá reposando sobre la palma abierta. Has dejado de aferrarte. Y la moneda sigue siendo tuya, aun con todo ese espacio que la rodea.”¿Y si supieras cuando vas a morir? ¿Cual sería tu deseo/s por cumplir? ¿A que cosas tendrías que morir para conseguirlo?
