
Estamos acostumbrados a las trufas de chocolate negro, no tanto a las de blanco. No sé deciros si me gustan más unas que otras, pues desde que descubrí la combinación del blanco con limón lo dudo. Total, que una negra y otra blanca, el caso es no quedarse sin probarlas en Navidad, o cuando se antojen.
Esta receta la tengo guardada en borradores hace tiempo y he pensado que es una buena oportunidad ponérosla ahora.
No os quedéis sin hacerlas porque son vicio total ¡qué peligro! jjj.
Ingredientes.
- Chocolate blanco especial fundir 300 g.- Nata 35% materia grasa 100 ml.- Limoncello 2 cdas soperas.- Ralladura de ½ limón.
Elaboración:
Funde el chocolate, troceado, en un bol puesto al baño María o al microondas a intervalos muy cortos removiendo entre medias (el chocolate blanco tiene mucha facilidad de quemarse).
Pon la nata a calentar y al primer hervor retira e incorpora el chocolate fundido. Mezcla muy bien. Incorpora la ralladura y el limoncello integrando ambos al preparado.
Introduce en el frigorífico dos, tres horas o hasta que la pasta esté lo suficientemente dura para moldearlas.

Haz bolitas parejas y colócalas en moldes de papel. Conserva en frío. Si las quieres muy frías déjalas en el congelador.


