
Me han regalado esta caja llena de tomates ( qué sabrosos, por Dios! ), pepinos, berenjenas, pimientos, patatas y calabacines gigantes.
Es en estos momentos, cuando me doy cuenta que mi huerto, no es un huerto. Es un cajón de madera con cuatro plantitas… Eso sí, precioso e inspirador. (Sé que me oye y con según qué comentarios, se me ofende).

Además de los productos de la tierra, me han obsequiado con una docena de huevos de gallinas felices (según su propietario).

Cuando tienes este tipo de materia prima, un huevo frito se convierte en un plato exquisito de altísima cocina …
NB : Por cierto, esta es mi cosecha…






