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Venga, déjate querer, de Nana Shiiba

Publicado el 14 agosto 2016 por Belldandy @belldandy_18
Venga, déjate querer, de Nana ShiibaDespués de varias entradas que se me han cruzado, hoy toca la reseña, que ya tenía a medias, de este manga. En el fondo mejor, que estaba el blog demasiado monótono cuando la pensaba sacar y así se ha metido un poco de variación en las temáticas.

Esta serie de dos tomos está conectada a la historia corta La aparición del demonio, la última que sale en el tomo único Como se te ocurra decírselo a alguien... Si éste no os interesa no os lo tenéis que pillar para entender la serie, pues no es una continuación de la misma sino un "reseteo". Vamos, algo muy parecido al caso de Néctar de sangre.

Argumento
Venga, déjate querer, de Nana ShiibaRuiji Chigira es un chico de 15 años que tiene una extraña peculiaridad: ¡su cara es el rostro de un demonio! Por este motivo, y aunque realmente es un cacho de pan, los problemas le persiguen allá adonde va. Siempre acaba metido en peleas, todo el mundo le teme, no tiene ni un solo amigo… Hasta que empieza un nuevo curso con una nueva alumna en su clase: Sana Wakatsuki, una chica tímida, amable e inocente que teme con toda su alma a Ruiji, que para su ¿desgracia? acaba enamorándose perdidamente de ella. 
Ruiji, a causa del martirio que le provoca su cara endemoniada, no tiene ni idea de cómo encarar la situación… ¡¡Y por tanto decidirá buscar ayuda para conseguir hacerse con el corazón de Sana!! La elegida es Moemi Kibayashi, la ligona de clase, la tía que ha tenido más de 20 novios ¿Podrán los consejos de Moemi y la «Biblia del amor» de Ruiji –¡un manga shojo!– acabar con la imagen de malote poco deseable de este chico que en realidad es muy bueno e inocentón y así conseguir que Sana deje de temerle y le corresponda?
Reseña
Hablando claramente: la serie es una monada. Uno de esos shôjos tiernos y simpáticos con los que pasar un buen rato, con la sonrisa en la cara y que, si te pilla emocional, te puede hacer soltar alguna lagrimita. A veces apetece leer algo sencillo y agradable sin más vuelta de hoja.

Dicho esto, me remito a lo dicho sobre su historia corta: Aunque menos explotado, estamos ante otro cliché (máxima similitud de su protagonista con el de Toradora!) por lo que pocas sorpresas hay. Ruiji es un chico con gran corazón que sólo quiere ser correspondido y Sana es una chica algo miedosa que empieza a ver más allá de su apariencia externa. No deja de ser una evolución del clásico más que explotado de La Bella y la Bestia sin secuestro ni magia, pero con la misma idea de ver más allá del fiero aspecto exterior del protagonista.

Con todo, los protagonistas son algo planos y, sobre todo, torpes en todo lo relacionado con temas del corazón, aunque tal vez por eso mismo acaben resultando adorables. Si por ellos fuese, pasarían muchos capítulos antes de que ambos empezasen a hablar. 
Venga, déjate querer, de Nana Shiiba
Por suerte pronto entra en escena Moemi. Ésta no sólo hace su papel de casamentera sino que resulta ser el mejor personaje y quien mejor entiende las dificultades del amor. Además, también tiene su parte de personaje malinterpretado como ligona frívola cuando oculta una chica sensible y amable. De hecho, no es difícil pensar que podría darse un giro en los sentimientos y que fuese pareja final de Ruiji. Obviamente, no pasa tal cosa y resulta agradable ver una sana y buena amistad entre un chico y una chica sin necesidad de que surja el amor.El punto negativo de la serie es Mario Saitani, amigo desde la infancia de Sana y eterno enamorado que no hace más que declararse sin éxito porque para ésta sólo está bromeando (ya he dicho que ambos protagonistas son torpes en asuntos sentimentales). Es la pieza necesaria para que la trama romántica avance de una vez, pero no deja de ser un cliché con patas, tan celoso como innecesario.Así, mientras tenemos un primer tomo más cómico, donde Moemi se lleva un protagonismo inesperado, queda el segundo para desarrollar, con algunas gotitas de drama, la parte de la pareja principal. Me parece un planeamiento equilibrado para tener tiempo de conocer a los personajes y para que una asustada Sana pudiese pasar del miedo a la amistad y luego al amor con tiempo para que tuviese lógica dicha transición.Del estilo de Nana Shiiba poco hay que decir. Simple y sencillo, con escasos rasgos diferenciadores y nada que le haga destacar por encima de otras autoras del género. Pero cumple y llega a tener momentos donde se luce, incluyendo algunas portadillas de capítulos preciosas o escenas realmente tiernas.No puedo añadir mucho más. Un shôjo de instituto con el detalle no tan común de estar centrado en el protagonista masculino. No sorprende en su desarrollo porque no es su intención, pues en obras de este tipo lo que podemos esperar es un rato de entretenimiento simpático y tierno y eso lo cumple sobradamente. Creía que ya estaba mayor para series de este estilo pero ante una monada tan agradable no puedo evitar volver a emocionarme y, la verdad, lo agradezco.
Venga, déjate querer, de Nana Shiiba

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