Revista Cine

When Animals Dream

Publicado el 17 noviembre 2014 por Machete @loscriticonos

When Animals Dream Título original: Når Dyrene Drømmer (When Animals Dream)
Año: 2014
Duración: 84 min.
País: Dinamarca
Director: Jonas Alexander Arnby
Guión: Rasmus Birch
Música: Mikkel Hess
Fotografía: Niels Thastum
Reparto: Lars Mikkelsen, Sonja Richter, Jakob Oftebro, Gustav Dyekjær Giese, Stig Hoffmeyer, Mads Riisom, Sonia Suhl, Benjamin Boe Rasmussen, Tina Gylling Mortensen, Esben Dalgaard
Marie es una joven repudiada por la pequeña y cerrada comunidad costera en la que vive. Su madre está postrada en una silla de ruedas, víctima de una rara enfermedad, y su padre trata de mantener a las dos alejadas de las miradas del pueblo. Un día, Marie descubre que su cuerpo está empezando a transformarse y decide profundizar en los oscuros secretos de su familia.
El mito de la licantropía ha estado, en cierta manera, asociado a la llegada de la menstruación en las mujeres desde hace décadas. Una leyenda que contaban en forma de cuento a las adolescentes, metiendo miedo con la típica frase ‘cuidado que vendrá el lobo’. Claro ejemplo de ello, lo vimos en Compañía de lobos de Neil Jordan, basada libremente en el cuento de La caperucita roja.
El mito ha evolucionado a lo largo de las décadas, y ha convertido la licantropía en un género ‘propio’, tal como los zombies o los vampiros. En este peludo y feroz mito, las hemos visto de todos los colores y proporciones. Desde la acción más arraigada al cine convencional en Underworld, pasando por los clásicos de Lon Chaney en El Hombre lobo, la versión de 1941, Paul Naschy en La Marca del Hombre Lobo en 1968 , The Wolfman protagonizada por Benicio del Toro en 2010, hasta la comedia Teen Wolf protagonizada por Michael J.Fox en 1986.
When Animals Dream
Pero quizás, faltaba una nueva perspectiva. Y así, desde la amplia sutileza y terror contemporáneo, nace la propuesta del director Jonas Alexander Arnby, que desde tierras escandinavas (concretamente Dinamarca), mantiene la tranquilidad y la sobriedad de Let The Right One In, la obra de su ‘tocayo’ sueco Thomas Alfredson. El cual, en una visión vampírica atípica del mito nos dejó muy sorprendidos con la adaptación de la novela de John Ajvide Lindqvist, el cual, se hizo cargo del guión.
Es cierto que la obra de Arnby no me ha maravillado con la intensidad que lo hizo la de Alfredson, pero mantiene muchos puntos en común y se disfruta bastante bien. Podemos afirmar sin reparos que Lo que fue Let The Right One In para los vampiros, es When Animals Dream (rebautizada como Cuando la bestia despierta en nuestras tierras) para los licántropos. Si te gustó la obra sueca de Alfredson, es más que probable que te guste esta sobria y dramática historia de familia afectada por la licantropia.
Atípica desde un punto de vista comercial y menos convencionalmente terrorífica de lo que, posiblemente, esperen los espectadores, la película marca sus pautas, predomina la lentitud, pero con unos efectos especiales convincentes y mucho más reales que cualquier otra producción reciente en la que aparezcan hombres lobo, nos deja una buena sensación. Aunque, si esperas ver una película de acción licantropa, estilo Underworld, pasa página.
Lo que nos propone el guión de Rasmus Birch (Brotherhood) son relaciones familiares distópicas y disfuncionales entre los miembros principales. Nada que no hayamos visto antes en un drama convencional, pero el tono enigmático y el mito se entremezclan con solidez y se afianzan entre los tópicos del drama.
When Animals Dream
Con unas correctas actuaciones de Lars Mikkelsen (Headhunter) y una desconocida Sonia Suhl (es sobre ambos personajes que recae el peso de la película) que a pesar de ser un personaje más maduro y menos inocente que la Eli (Lina Leandersson) de Let The Right One In, nada tiene que envidiar a la interpretación de ésta.
Su tranquila banda sonora compuesta por Mikkel Hess mantiene la frialdad de esos planos casi congelados tan característicos y propios del cine nórdico, que habitualmente maravillan al cinéfilo empedernido y que disgustan al público estándar. El resultado es una visión necesaria dentro del mito de la licantropía, no es magnificente, pero si bastante notable en su categoría.


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