Revista Vino

12 volts 2009

Por Jgomezp24
Caballero y Grimalt, dos tipos a los que hay que tener muy en cuenta. Creadores de la bodega Ànima Negra que hizo que los bebedores de este mundo miráramos con otros ojos a los antaño heroicos viñedos de Felanitx (DO Pla i Llevant), hace por lo menos seis años que vienen entreteniendo al personal con su 4 Kilos vinícola S.L. (que no pertenece a la DO: ellos embotellan Vino de la Tierra de Mallorca porque tienen viñedos en varias poblaciones del sur y del norte de la isla). Este año mi centro de operaciones está muy cerca de Felanitx, en el terme de Manacor. Tengo la suerte de tener a tiro de piedra (de honda, sería más propio decir aquí...) a dos de mis bodegas de referencia: 4 Kilos y Toni Gelabert. Y pienso aprovecharme de ello. ¡Aviso! Caballero y Grimalt, como Toni Gelabert, no se cuelgan etiqueta alguna. Respetan profundamente el conocimiento de los viticultores de la zona, transmitido siempre de padres a hijos, de abuelos a padres...practican una agricultura racional, miran dónde está la luna e intervienen muy poco. Fueron pioneros aquí en labrar lo menos posible la tierra y en usar la cubierta vegetal, para la que han estudiado a fondo las especies más adecuadas. El objetivo es claro: quien tienen que labrar, alimentar y ventilar la tierra es la población subterránea que la habita.
12 volts 2009Otro de sus valores es la importancia que le han dado al "call vermell". Muchas de sus cepas están plantadas en este tipo de suelo, que es de arcillas francas con abundante óxido férrico. Es una delicia pasear por estas tierras rojizas al atardecer: el sol de poniente les concede una gracia muy especial. El resto, su estructura mineral, va al vino. 4 volts es un vino emblemático para mí: responde a las características de sus creadores, refleja la tierra de la que ha nacido, es un vino fácil de combinar con muchas de las recetas que aquí se cocinan y, además, tiene un precio razonable (sobre los 15€). Casi nació como un vino de garaje, aunque más que de garaje, habría que hablar quizás de establo de ovejas...Pero aquí sigue el vino que, en su añada 2009, se muestra desenvuelto y agraciado como pocas veces lo he bebido yo. Domina la callet con un 40% y siguen la syrah con un 30%, la cabernet con un 20% y la merlot con un 10%. La maceración y fermentación se hizo en inoxidable. 20 días a temperatura controlada (fría, 20ºC), con una fermentación más lenta, para terminar con una fermentación más tumultuosa, sobre los 28ºC. La maloláctica también se hizo en inox y el vino reposó en una mezcla de maderas: de primer año de roble americano (hay, en algún momento, un deje como de crema de coco, que es lo que menos me gusta del vino), un 40% del vino; de segundo año de roble francés, un 30% y un fudre de 3000L, también de roble francés, para el restante 30%. Aparte de ese detalle americano, el vino se ha fundido de maravilla con la madera y habiendo salido este 2009 al mercado hace ahora 9 meses, se nota que el vino está ya en un punto buenísimo de consumo. Tomado  sobre los 15-16ºC, sus 13,7% rebosan fruta por los cuatro costados (cereza madura, arándanos rojos), con un primer contacto en nariz y en boca que desborda aromas de brisa y de fermentación. Es de esos aromas que me gusta de veras en un vino auténtico: el aire de la bodega que, después, da paso al aire de la tierra con ligeros matices aportados por la madera. Su tanino es austero y mineral, casi cuadrado (dicho esto como elogio, por supuesto: pienso en la idea de tanino cuadrado de Dirk Niepoort). Me he bebido esta botella a la sombra de la ermita de San Salvador, en Felanitx, en un día de fruto y con una preciosa luna en cuarto muy creciente (es 8 de agosto y la luna llena de agosto es el 13, este año). Este vino es fruta, es húmedo, es tierra mojada tras la lluvia. Ese poco de madera más otro poco de cedro, algo de algarroba madura, un poco de orégano y ese aire de la garriga mallorquina cerca del mar. Añadamos un poco de chocolate a la francesa (con agua, por favor) y tendremos el panorama de un vino poderoso y amable al mismo tiempo, un vino de una tierra bonita pero dura, un vino servido con guante de terciopelo que penetra con su fruta y deja un poso de aquél carbónico que fue durante la fermentación.
Por favor, para terminar no os perdáis este vídeo, que es parte esencial del post de hoy. Sin las primeras entrevistas que salen en él, es imposible entender el valor de lo que están haciendo los de 4 Kilos Vinícola en sus viñedos de Felanitx. Sin la última, sencillamente es imposible entender qué es Felanitx, una república independiente donde personajes como éste no sólo son posibles. Forman parte de un entramado único de historias, ambientes, cuentos, fantasmas, páginas de vida reales y menos reales, páginas inventadas o imaginadas que se viene tejiendo desde hace más de 200 años. Por lo menos...

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