Tradicionalmente el área con mayor densidad de nidos ha sido la parte sur, entre los barrios de El Crucero, la Vallina y la calle Madrid. Este hecho se ha hecho más intenso con el tiempo, hasta que hoy día prácticamente no se reproduce fuera de esa zona, sólo un par de parejas en el barrio de Altamira. Esto parece reforzar el efecto colonia ya que los nidos están muy próximos uno a otro. Dentro de esta colonia tenemos pequeñas agrupaciones en viejos edificios.
Y también nidos solitarios, donde se comprueba que los aviones aprovechan al máximo todos los recursos arquitectónicos, construyéndolos entre el alero y la pared...
entre el alero y el canalón...
o alrededor de las argollas que cuelgan del alero.
En definitiva, es positivo el hecho de que se mantenga la población nidificante de avión común en Luanco. Pero hay varios hechos negativos, como la reducción del área ocupada, el hecho de que apenas construyen nidos en edificios nuevos o que se hayan perdido zonas tradicionales de cría, como por ejemplo la calle del Rincón, donde pasé mis primeros años y donde comencé a fijarme en ellos al tiempo que se despertaba mi pasión por la biología.
