Revista Cocina

Candidiasis: lo que si puedes comer

Por Yoisasi

Hace unos años escribí un artículo donde sólo hablaba de los alimentos a evitar cuando hay Candidiasis así que ya es hora de hablar sobre los alimentos que si podemos comer. Cándida, es un grupo de levaduras (unas 150 especies diferentes, la más común la Candida Albicans) que son muy importantes para nuestra Salud pero cuando están en estado fungal nos llevan por el camino de la amargura dejándonos bajo mínimos. Su principal producto de desecho es el acetaldehído (el mismo compuesto que descompone el hígado cuando bebemos alcohol), una toxina que promueve la actividad de radicales libres en el cuerpo. Así que años de mala alimentación (incluyendo el agua del grifo), exceso de antibióticos, antiácidos, hormonas sintéticas (como la píldora anticonceptiva), corticoides, metales pesados, un desequilibrio tiroideo y, como no, una mala gestión emocional hacen que nuestro sistema inmunológico se resienta dejando para el arrastre nuestra flora bacteriana y tengamos todas las papeletas para un sobrecrecimiento de cándidas.

Que tu lengua esté blanca o que tu saliva se hunda en un vaso de agua no significa que tengas candidiasis. Puedes saberlo a través de la sangre, las heces y la orina. Los análisis de orina parecen ser los más efectivos ya que se pueden analizar los ácidos orgánicos (subproductos del metabolismo de los hongos). Es más difícil probarla mediante heces (algunas veces aparece y otras no) porque las células de las cándidas suelen morir antes del análisis.

Pero aún así considero interesante que también se haga un análisis de heces ya que muy a menudo puede venir de algún otro problema gastrointestinal (parásitos, bacterias patógenas, sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado u otra cepa de sobrecrecimiento de bacterias malas) que puede cambiar el terreno del intestino haciendo prosperar el sobrecrecimiento de cándidas.

La investigación sugiere que el sobrecrecimiento de candida crónica es casi imposible de diagnosticar con pruebas de laboratorio que miden la respuesta inmune, ya que a menudo regula negativamente el sistema inmune, creando así una tolerancia inmunológica.’ (Ausencia de respuesta del sistema inmunitario frente a un antígeno que se puede adquirir por una exposición prolongada a una determinada cantidad de virus o bacterias y puede mantenerse en el tiempo, incluso tras la desaparición del patógeno).

Dependiendo de la gravedad, la candidiasis puede durar de 12 semanas a 9 meses (como un embarazo, increíble) pero como no hagamos un buen tratamiento reaparecerá a la mínima de cambio. La infección que más he trabajado es la vaginal por la Candida Albicans aunque los expertos, con mucha lógica, dicen que el origen de todas está en el intestino, por lo que sería más eficaz tratarla de una manera global.
A estas alturas todos sabemos que la Candida se alimenta de azúcares, bollería y productos con levadura (incluida la levadura de cerveza y la levadura madre) y también conocemos la lista negra de alimentos a evitar: Lácteos y derivados (incluido el kéfir), gluten (además del seitán, es un ingrediente habitual en muchos productos), almidón, cereales refinados, el trigo (tiene un antígeno similar a la Candida y, al igual que el gluten, es otro ingrediente ‘básico’ para la industria alimentaria) y cereales con gluten (avena, kamut, espelta, centeno, cebada), maíz (y todos los alimentos que lleven, que no son pocos), azúcares (todos los que terminan en -osa, además de los ‘naturales’ como azúcar de rapadura, azúcar de coco, melazas de cereales, miel, sirope de ágave…), también las frutas frescas y sus zumos así como las frutas secas (dátiles, pasas, etc), edulcorantes artificiales (sacarina, aspartamo…), las verduras con almidón (castañas, calabazas, boniatos, patatas, zanahoria cocinada, remolacha, chirivía, yuca, nabos…), el alcohol (incluido el vino) y bebidas fermentadas (cerveza sin alcohol, té, café, cacao y el kombucha que fermenta y agrava el crecimiento excesivo de levadura), refrescos con y sin gas (incluye bebidas energéticas, deportivas), leches vegetales, salsa de tomate, alimentos fermentados, que alimentan las levaduras, como el vinagre (incluido el de manzana), chucrut, salsa de soja (incluido el tamari que no lleva trigo), la soja en todas sus variedades (tempeh, miso, leche de soja, lecitina de soja, tofu, yogur de soja) y encurtidos, aceitunas en vinagre o con anchoas, champiñones, setas y trufas (los hongos son hongos, lo que favorece las condiciones húmedas y el crecimiento excesivo de hongos, valga la redundancia), guisantes, cacahuetes, anacardos y pistachos (llevan un hongo llamado aflatoxina que contribuye a las toxinas en el cuerpo), carnes curadas y ahumadas y las no ecológicas, así como huevos no ecológicos (por la cantidad de antibióticos que les suministran y por la mala alimentación que llevan), ácido cítrico químico (aditivo asiduo en muchos productos que es obtenido en la industria por fermentación de azúcares como la sacarosa o la glucosa, realizada por un microhongo llamado Aspergillus niger)… Seguramente me habré dejado algunos más pero creo que es más que suficiente para hacerse una idea.

Hay que matar de hambre al bicho y no a la persona, ¿verdad? Si tienes candidiasis te mando todo mi apoyo y mis felicitaciones ya que se abre ante ti un mundo nuevo de posibilidades en todos los sentidos y si o si aprenderás más sobre nutrición consciente, sobre tu cuerpo, mente y espíritu llegando el día que agradecerás que te haya pasado a ti y lo mejor de todo será que no querrás volver a la alimentación y a la vida que llevabas antes.

‘La curación tiene que ver con la ampliación del conocimiento de sí mismo.
La enfermedad aparece cuando uno se halla en condiciones de dar un paso más en el camino de la comprensión. Luchar contra la enfermedad es luchar contra nosotros mismos y por eso falla. Combatir la enfermedad es creer que la enfermedad es un obstáculo y que está contra nosotros, en vez de aceptar que es parte nuestra y que nos da la posibilidad de hacernos más completos, de generar un camino de curación.’ Laura Gutman.

Alimentos que SI podemos tomar

  •  Verduras sin almidón: Aguacate (en verano), lechugas (romana, lollo rosso, escarola, radicchio o achicoria, trocadero, hoja de roble, rúcula, canónigos, endivias), zanahorias crudas, judías verdes, pepinos (en verano), brécol, repollo (no nos pasemos con las coles), alcachofas, cebollas, puerros, espárragos (ojo si hay problemas urinarios), hinojo, rabanitos, acelgas (hervir solas y tirar el agua para eliminar el ácido oxálico), todas ecológicas o sin pesticidas ni herbicidas.
  • Proteínas de buena calidad (libre de hormonas y antibióticos): Huevos, pollo, pavo ecológicos y de buena procedencia, pescado (no de piscifactoría ni ‘de costa’ que suelen ser alimentados con piensos). El pescado azul será de tamaño mediano (caballa, bonito, boquerón, sardina) ya que no retiene tanto mercurio como el de tamaño grande. Como proteína vegetal tendríamos algunas legumbres (aunque algunos las descartan) que serán en crema y sin pieles para tener digestiones más ligeras. Como proteína vegetal tendríamos algunas legumbres (aunque algunos las descartan) y para tener digestiones más ligeras serían en crema y sin pieles. Si eres vegetariano lo tienes un poco ‘crudo’ por lo que lo ideal sería que te dejes asesorar para que no hayan más carencias de las que ya se producen por la candidiasis.
  • Cereales sin gluten: Algunos expertos recomiendan mijo, quinoa, arroz integral e incluso trigo sarraceno (alforfón) pero los más estrictos ni eso… Tal vez lo ideal sería un mes sin nada de cereal y luego ir añadiendo mijo, quinoa (por favor, lavadla muy bien), trigo sarraceno y arroz integral. Para liar un poco al personal, ahora algunos expertos indican que la cándida y otras levaduras pueden alimentarse de las cetonas (productos de desecho de las grasas que usa el cuerpo para generar energía) que resultan de una dieta baja en carbohidratos. También muestran que los neutrófilos, que son glóbulos blancos, son menos capaces de matar la cándida cuando hay cetonas; que pacientes diabéticos con cetoacidosis (gran cantidad de producción de cetonas) desarrollan un crecimiento excesivo de cándida; y que personas obesas desarrollan infecciones por cándida cuando el ayuno causa cetosis.
    Así que tal vez incluso cortar por lo sano con los cereales ‘permitidos’ no sea una buena idea o, por lo menos, no alargar mucho la alimentación ‘cero carbohidratos’.

    La candida (siendo eucariotas) tienen mitocondrias que pueden alimentarse tanto de cetonas como de carbohidratos (a diferencia de las bacterias procariotas sin mitocondrias). Además, dado que las cetonas son solubles en agua y pasan fácilmente a través de las membranas celulares, las cetonas en realidad serán una fuente de alimento más accesible para la cándida.’

Y actualmente, algunos expertos sugieren hacer una alimentación exenta de FODMAP’s (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables), es decir, carbohidratos de cadena corta poco absorbibles que fermentan por la acción de la flora intestinal, distienden la luz del tubo digestivo con líquido y gas y alimentan las levaduras. Algunos alimentos FODMAP’s son: Lactosa y derivados (leche, helado, natillas, postres lácteos, leche condensada y evaporada, leche en polvo, yogur, quesos blandos no maduros como ricotta, requesón, crema y queso mascarpone); fructosa (miel, sirope de maíz, manzana, mango, pera, sandía, sirope de ágave, fruta seca, zumo de fruta); fructanos (trigo, centeno, ajo, cebolla, alcachofa, espárragos, remolacha, berenjena, hinojo, guisantes, puerros, bebidas de achicoria, suplementos de inulina, coles, setas,
alcachofas, brócoli, coles de Bruselas, repollo, hinojo, pistacho, lechuga, fructooligosacáridos); galactanos (legumbres como alubias, frijoles, soja, lentejas, garbanzos); polioles (manitol, sorbitol, xilitol, manzana, albaricoque, aguacate, mora, cereza, lichi, nectarina, pera, ciruela, champiñón, cacahuetes). Parece ser que a las levaduras les chiflan estos alimentos. Tienes más información en este enlace.

Con lo visto hasta ahora creo que ya queda claro que es importante no tomárselo a la ligera y seguir las pautas de un buen profesional.

  • Condimentos y otros: Aceite de oliva virgen extra primera presión en frío, aceite de coco primera prensada, aceite de lino, gomasio, lino molido, semillas de cáñamo, semillas de calabaza, jengibre, clavo, menta, canela, cúrcuma, pimienta negra, sal marina, almendras o nueces (comprarlos crudos). Para endulzar tendríamos la stevia en hoja aunque algunos aconsejan eliminarla. Los tés no fermentados como el verde o el kukicha.

  • Beber agua de buena calidad para eliminar toxinas y no cocinar con agua del grifo.
  • Combinación de Alimentos: Para no crear digestiones con fermentación y putrefacción hay que hacer una buena combinación de alimentos. En este caso lo importante es no mezclar proteínas con cereales (si en nuestra alimentación entraran los cereales permitidos o si estamos ya en la fase de ir añadiendo cereales). Por ejemplo, una mala combinación sería trigo sarraceno (cereal) con pescado (proteína) o mijo con tortilla. La combinación idónea sería, por ejemplo, tomar trigo sarraceno con verduras o tomar pescado con verduras. Y más adelante cuando se introduzcan las frutas se tomarán fuera de las comidas y siguiendo las combinaciones que explico en mi post ‘Smoothies y sus Combinaciones’.

Tenemos que ser conscientes que este tipo de alimentación no es para toda la vida y que por si sola no resolverá el problema aunque si debilitará la cándida y empezaremos a tener lo que se conoce como la Reacción de Herxheimer o crisis curativa: Dolores de cabeza, fiebre, escalofríos y dolor muscular y articular, dolor de garganta, malestar general, náuseas, etc., resultantes de la muerte microbiana. Se ha argumentado que las endotoxinas liberadas por los microbios que mueren son la causa de estos síntomas y es importante seguir adelante ya que estamos en pleno proceso de desintoxicación. Estos mismos síntomas son los que también aparecen cuando dejamos el tabaco, el azúcar o el café.

No sólo es la Alimentación

Una vez que ya está debilitada (no antes) hay que destruirla con antifúngicos (destruyen la pared celular de la cándida en estado fungal) como el aceite esencial de orégano (antifúngico por excelencia, además de tener propiedades antivirales, antibacterianas e antiinflamatorias y es relativamente respetuoso con las buenas bacterias), aceite esencial de comino (propiedades antimicrobianas), aceite de coco (contiene ácido caprílico que mata la cándida y ácido laurico que es antivírico, antibacteriano y antimicótico. Pero: ‘Se ha demostrado que el aceite de coco, fuente de ácido cáprico, inhibe la candida en un estudio in vitro, pero también promoverá la generación de cuerpos cetónicos, que pueden servir como combustible para la cándida’), berberina (que se encuentra en el sello de oro), extracto de semilla de pomelo, extracto de hoja de olivo, pau d’Arco (otro potente antifúngico), árbol del té (para uso externo), aceite esencial de clavo… Importante ir rotándolos porque sino se vuelve resistente si sólo nos tratamos con el mismo.
– El carbón vegetal activado y el jengibre ayudan a absorber los gases tóxicos provocados por la fermentación que produce la candidiasis.
Una vez desaparecido el sobrecimiento es el momento de repoblar la flora intestinal. Toca ‘restaurar’ y ‘reconstruir’ (pero no antes) con buenas bacterias. Los expertos aconsejan usar un probiótico de muy buena calidad, preferentemente Saccharomyces boulardii, durante 4-8 semanas. Lo ideal es tomarlo en ayunas y justo antes de acostarse.

S. boulardii ha demostrado ser eficaz contra el crecimiento excesivo de candida, reduciendo tanto la inflamación resultante como la colonización del intestino. Parece que el ácido cáprico liberado por s. boulardii previene el crecimiento, la adhesión al huésped y la formación de biopelículas de candidas resistentes.’
– Acupuntura: Por mi experiencia puedo decir que es una terapia complementaria que suele dar muy buenos resultados.
Desintoxicación hepática: Una vez te sientas mejor y el crecimiento excesivo desaparezca.

Protocolo 1,2,3

1- Alimentación.
2- Al mes, más o menos, introducción de un antifúngico natural e ir rotando.
3- Cuando ya nos encontremos bien es momento (antes no sería efectivo) de repoblar la flora intestinal y, en su caso, la flora vaginal (muy interesantes los óvulos vaginales de herboristerías).

Después del gran esfuerzo y trabajo que has realizado es importante asegurarse de que el sobrecrecimiento de candida haya desaparecido. No seamos ilusos y hazte las pruebas correspondientes.

Espero que te haya servido de ayuda pero sigo insistiendo en que lo mejor es que te pongas en manos de un experto en la materia.
‘Somos los responsables de nuestra enfermedad e, inconscientemente, nos hemos conducido de manera tal que se ha presentado. Esto quiere decir que somos los dueños de la situación y no víctimas de acontecimientos o agentes exteriores.’ Ghislaine Lanctôt.
Salud y Buenos Alimentos.
Yo Isasi
www.nutricionencasa.com

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