Revista Cultura y Ocio

Cosmetica del enemigo. Amelie Nothomb

Publicado el 23 diciembre 2009 por Carmina
Cosmetica del enemigo. Amelie Nothomb
Si con una palabra tuviera que resumir este libro, esta sin lugar a dudas seria angustiante. La situación que plantea la podríamos sufrir cualquiera de nosotros, el retraso de un vuelo, un ejecutivo contrariado que para vencer la ansiedad y la contrariedad que le produce el hecho intenta leer un libro. Este placentero hobby se ve interrumpido por un hombre que se presenta de forma educada, revelando su nombre y su procedencia, pero que termina por convertirse en un pesado que a pesar de las muestras reiteradas de desagrado por parte del ejecutivo le impone su presencia y su cháchara.
Quien no ha tenido que levantar la vista de un libro, interrumpir su lectura en un medio de transporte público, unas veces con alivio y otras con verdadero hastío. Creo que con el personaje nos podríamos identificar en un principio la mayoría.
La novela esta planteada como un dialogo enfrentamiento que maneja de forma magistral la autora, que nos involucra cada vez más en la lectura a la vez que envuelve a Jerome en las redes de su acuciante interlocutor, aquel sin darse por enterado de las molestias que causa sigue contándole su vida al pobre ejecutivo que cada vez entiende menos porque tiene que escuchar todas aquellas cosas, sin embargo llega un momento en que sin darse cuenta muerde su anzuelo, y es en ese momento en el que pierde todos los papeles y toda posibilidad de redención. Y también ese es el momento en que la novela da un vuelco inesperado que posiblemente deje a la mayoría de los lectores conmocionados, y con la impresión de surrealidad y de que le sobran páginas en este ultimo tramo
El dialogo es fluido y a pesar de la angustia que produce su lectura por la posible identificación con el interpelado es difícil parar de leer, mientras, reflexiona sobre la culpa y su relatividad, cita a Pascal, a Spinoza, el jansenismo, diserta sobre el amor y la forma de expresarlo o explica que la palabra cosmética no se refiere a cuestiones estéticas sino que es la ciencia del orden universal, suprema moral que determina el mundo, sin embargo el final deja mucho que desear y esa vorágine de locura en la que entra Jerome y que casi ha envuelto al lector se diluye en una trama poco creíble.
Empiezo a ver temas recurrentes, como el de los enfrentamientos entre dos personajes, en estupor y temblores eran Amelie y Fubuki, en este Jerome y Textor Texel, en el que estoy leyendo en la actualidad un escritor contra toda una profesión, y luego esta el tema de Dios, la culpa, y la belleza, aquí encarnada por Isabelle la mujer de Jerome. "Sepa que resulta muy duro descubrir la nulidad de Dios y en, contrapartida, el poder omnipresente del enemigo interior.Creías vivir con un tirano benévolo sobre tu cabeza y de pronto descubres que vives bajo la autoridad de un tirano malévolo que reside dentro de tu estomago""Yo creo en el enemigo. Las pruebas de la existencia de Dios son frágiles, bizantinas, las pruebas de su poder todavía son mas inconsistentes. Las pruebas de la existencia del enemigo interior son enormes, y las de su poder son abrumadoras. Creo en el enemigo porque todos los días y todas las noches se cruza en mi camino. El enemigo es aquel que, desde el interior, destruye lo que merece la pena. Es aquel que te muestra la decrepitud contenida en cada realidad. Es aquel que saca a la luz tu bajeza y la de tus amigos. Es aquel que un día perfecto, encontrara una excelente razón para que te tortures. Es aquel que te hará sentir asco de ti mismo. Es aquel que, cuando entreveas el rostro celestial de una desconocida, te revelará la muerte contenida en tanta belleza". Quien detrás de una disertación semejante no sabría ver quien es ese enemigo interior, a partir de aquí, cuando empieza a revelar en realidad quien es Textor Texel que dejare que lo descubráis con vuestra lectura, la novela flojea y adquiere tintes de una irrealidad absoluta, quizas la soledad y las horas de espera en aquel habitáculo despertaran al monstruo en forma de un pesado que importuna la paz y la tranquilidad. Prefiero la ironía, y el humor velado de esta autora a una critica tan mordaz y tan angustiosa, pero al parecer la sátira es lo menos utilizado en sus obras, sin embargo ya he empezado a repetir con la autora y me ocupa en estos momentos Higiene del asesino, y me esta sorprendiendo aunque veo que maneja con bastante acierto a los personajes desagradables.

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