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Crítica: Annie de Will Gluck

Publicado el 28 enero 2015 por Reinfeld @reinfeld183
Crítica: Annie de Will Gluck
¿Un remake del mítico musical 'Annie'? ¿Qué podría salir mal? Pues como dice la famosísima Ley de Murphy "Si algo puede salir mal, saldrá mal", partiendo de la base de que es un remake absolutamente innecesario. Ya lo intentaron una vez en 1999 con un resultado mediocre, y esta vez no iba a ser menos. Eso sí, no todo iba a ser malo en esta película de Will Gluck.
Crítica: Annie de Will Gluck
Todo empieza con un guiño a la obra original: una niña pelirroja calcada a la protagonista del cásico de Brodway, que es compañera de clase de la nueva Annie, está frente a la clase leyendo una redacción. La profesora llama a la otra Annie, que lee su redacción, y de repente los alumnos empiezan a hacer música golpeando la mesa y a cantar y mientras se dirigen a las vacaciones de verano. Annie recorre las calles de Nueva York mientras canta hasta llegar a su casa, donde comparte habitación con otras cuatro huérfanas. Viven con su tutora, una loca que ha nacido para ser la mala de la película y amargar a Annie y sus compañeras mientras se emborracha. Desde que dejan de cantar el primer número -incluso durante el primer número- nos damos cuenta de que no estamos ante una obra maestra. Ni siquiera ante algo que vayamos a recordar durante más de un día. Hay varias razones para esto, pero la principal es ésta: a los veinte minutos de película ya sabemos cómo va a acabar. Y es entonces cuando el espectador espera que pase lo que cree -sabe- que va a pasar y la película se empieza a hacer lenta. Otra razón es que los personajes son unidimensionales: la tutora una persona horrible, el dependiente de la tienda un calzonazos y el magnate un hombre sin corazón. Sabemos cuáles van a ser sus cambios como personajes en todo momento. Y no vale la excusa de que la película está dirigida a un público infantil, porque ¿cuántas están pensadas para niños y aún así tienen un subtexto adulto y personajes complejos? A favor del guión diré que hay unos cuantos gags que me hicieron soltar una carcajada, igual que al resto de asistentes. Los adultos que vayan con niños agradecerán estos pequeños oasis.
Tan innecesario como este remake es convertirlo en una versión afroamericana del musical, ya que el cambio no aporta nada. Pero nada de nada. Supongo que es para hacerlo más multicultural, al igual que lo que han hecho con el reboot de 'Los cuatro fantásticos', o con Lucy Liu en 'Los ángeles de Charlie'.
Will Gluck se ha decidido por una planificación movida, con muchos travellings, steadycams y grúas. Sobre todo para los números musicales, que son -obviamente- lo principal de la película. Los actores cumplen su cometido, que es actuar y cobrar su cheque. Quvenzhane Wallis, al ser la protagonista, es la que más se luce a pesar de no llegar a un notable. Los peor parados son Jamie Foxx como magnate sin sentimientos y Cameron Diaz como bruja alcohólica. Jamie Foxx porque tiene cara de ser un tío guay, el típico con el que te irías de fiesta y no le pega el papel de estirado. Y Cameron Diaz simplemente está al borde del ridículo durante toda la película aunque esté involucrada en los mejores -y casi la mayoría- gags.
Crítica: Annie de Will Gluck
¿Qué por qué he dejado la música casi para el final? Pues porque es lo mejor de la película, sin duda: ritmos pegadizos, bases pegadizas, coreografías simpáticas y un 90% de números musicales que no desentonan en la película. Sin embargo hay algunos que se hacen raros a pesar de llevar un rato viendo a gente cantar y bailar porque sí. Para el doblaje de Annie -canciones incluidas, por supuesto- han elegido a María Parrado, ganadora de La Voz Kids. Lo hace bastante bien, y se nota que disfruta cantando todas y cada una de las canciones de la película con esa voz tan potente que tiene, dándoles un toque personal. Es en los diálogos donde vemos que no se desenvuelve tan bien, pero con un poco más de técnica se podría convertir en una buena dobladora.
En definitiva, lo niños disfrutarán este remake de lo lindo, pero los padres estarán la mitad de la película pensando en la hamburguesa que van a comerse al salir del cine.

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