Revista Cine

D'A 2012: "L'Apollonide" luces rojas

Publicado el 29 abril 2012 por Fimin

29 de Abril del 2012 | etiquetas: Festival D'A, Festivales 2012  Compartir

Este año el Festival de Cinema d'Autor presenta su barrio rojo particular. El polémico Bertrand Bonello se cuela en un pase especial para evocar la controversia de "Le pornograph" y "De la guerre" con un drama histórico que transcurre en un burdel parisino del siglo XX. Para nuestra sorpresa, "L'Apollonide" no lograba ganarse su clientela en La Croisette por más que cautivara a la de Gijón. Sin duda, estamos ante otro de los grandes títulos del D'A.

¿De qué va?

En el París de finales del XIX, L'Apollonide es la “casa de tolerancia” más exquisita de la ciudad. Un grupo de bellas mujeres, seleccionadas con el cuidado de un coleccionista, ataviadas con los más elegantes trajes y perfumadas con las más exóticas fragancias, iniciadas en el arte de amar y complacer a los clientes de postín que cada noche acuden a sus cálidas y oscuras estancias, en las que todo está permitido. Un lugar intoxicante e irreal, claustrofóbico. Desde las que apenas empiezan, hasta las más experimentadas -y con menos posibilidades de abandonar esa vida-, pasando por las más solicitadas o las que viven inesperadas desgracias. Entre el lujo y la lascivia decadentes, y los fuertes lazos de hermandad que crean entre sí las prostitutas, pasan las noches y los días de L'Apollonide.

¿Quién está detrás?

"Le Pornographer" le valió el Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes 2001 y "Tiresia" fue nominada en el 2003. Su trabajo se asocia a menudo al New French Extremity, es decir, cine extremo no recomendable para todos los públicos. En el caso de "L'Apollonide," cine extremo recomendado para todos los cinéfilos.

¿Quién sale?

La musa de la magistral  "Cuscús," Hafsia Herzi, se une a unas desconocidas pero cautivadoras Céline Sallette y Noemie Lvovsky. Entre sus clientes, los principales representantes del cine de autor francés contemporáneo, entre ellos Xavier Beauvois o el propio Bertrand Bonello.

¿Qué ofrece?

En pocas palabras, una de las mejores películas del festival. No hay discurso, no hay homenaje ni tampoco denuncia. Lo que si que hay es un retrato lleno de contrastes, una transgresora esencia poética y un omnipresente lirismo. Su principal motor, una prostitua con una cicatriz en el rostro que le dibuja una sonrisa trágica. En torno a la mujer que (supuestamente) ríe, se organiza la vida de las otras chicas, sus rivalidades, sus miedos, sus alegrías, sus penas... No sabemos nada del mundo exterior porque la casa está cerrada, pero en el interior de esas paredes todo es posible. Son prisioneras a la luz del sol, libres a la luz de la luna. Así es, el único momento en el que pueden llegar a senitirse vivas es curiosamente en el momento que se relacionan con sus clientes, algo de lo que quieren escapar pero sin embargo no pueden. Lo suyo es deambular empapadas por el letargo opiáceo y el halo decadente que se respira en un burdel que sin embargo emana clase, elegancia y cortesía atendiendo artistas y 'forrados' de la época. Su caracter nihilista, sus pinceladas anacronicas (con momentos musicales que permaneceran eternamente en mi retina) su poderío sensorial y su ambiguedad (tan degradante como glamourosa) hacen del film de Bertrand Bonello una incomparable experiencia cinematográfica. Estáis todos invitados a pasar una noche (para muchos inolvidable) en "L'Apollonide."


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