Puro equilibrio sobre los cardos, eso es lo que hace el jilguero para extraer las semillas. Las acrobacias que realizan sobre esta plantita, que debe pinchar lo suyo, son realmente dignas de apreciar, una pequeña maravilla más de nuestra naturaleza.
Y de momento hay para todos, aunque el jilguero es un pájaro un poco pendenciero, parece que cada uno de momento tiene su pequeña ración de comida.
Ambas partes salen beneficiadas. El jilguero recibe un alimento muy nutritivo y que además le encanta. El cardo verá dispersadas sus semillas y con ello la posibilidad de florecer el verano siguiente en un nuevo lugar, colonizando así otros territorios. Estas fotos las tomé esta misma tarde en la zona de San Juan de Nieva, un pequeño grupo de 15 jilgueros en el que además de hembras pude ver machos, reconocibles por su máscara roja más colorida y extendida, y jóvenes del año, en los que esta máscara apenas empieza a apuntar.
