Revista Cultura y Ocio

«El libro de los muertos tibetano». Anónimo del siglo XIII

Por Guillermo Guillermo Lorén González @GuillermoLorn

«El libro de los muertos tibetano («La liberación por audición durante el estado intermedio» o Bardo Thodol) es el tratado escatológico que con mayor precisión ha descrito todos los fenómenos que encontraremos tras nuestra muerte.»

«El libro de los muertos tibetano». Anónimo del siglo XIIIHay libros que uno no lee por primera vez, sino que reencuentra. El libro tibetano de los muertos pertenece a esa categoría de textos que no se agotan en una sola lectura, ni siquiera en una sola vida lectora. Recuerdo bien mi primer acercamiento: una traducción al español basada en la célebre edición inglesa de Walter Evans-Wentz, aquella versión que durante décadas modeló la recepción occidental del texto, con su mezcla de erudición, teosofía y cierto exotismo espiritual. En mi biblioteca conservo aún otra edición, igualmente marcada por el contexto de difusión global del budismo tibetano, que incluye un prefacio de Dalai Lama, subrayando la dimensión ética y compasiva de estas enseñanzas.

El estado intermedio conocido como bardo,
es el periodo de transición entre la muerte y el renacimiento.

La aparición ahora de esta nueva edición —con prólogo de Juan Arnau, traducción directa del tibetano y edición de Ramón N. Prats— invita, sin embargo, a una reconsideración más rigurosa del texto. Bajo su título más conocido se agrupa en realidad el Bardo Thodol, una guía ritual concebida para acompañar la conciencia en los estados intermedios entre la muerte y el renacimiento. Lo que aquí se propone no es una especulación metafísica abstracta, sino una práctica: un conjunto de instrucciones destinadas a ser escuchadas, recordadas o reconocidas en el trance mismo de la disolución del yo.

La diferencia fundamental de esta edición reside en su voluntad de restitución. Frente a las versiones mediadas por filtros culturales ajenos —como la de Evans-Wentz—, el trabajo de Prats busca acercarse al pulso original del texto, respetando su densidad simbólica y su carácter litúrgico. Esto implica, también, renunciar a ciertas interpretaciones acomodaticias que durante años presentaron el libro como una suerte de manual universal de la muerte, desligado de su contexto doctrinal. Aquí, en cambio, emerge con claridad su anclaje en el budismo tántrico tibetano, con su compleja cartografía de deidades, visiones y estados de conciencia.

El prólogo de Arnau cumple una función clave en este sentido. Lejos de simplificar, abre el texto hacia su extrañeza radical, recordándonos que leer el Bardo Thodol es enfrentarse a una concepción de la mente y de la realidad que desafía las categorías occidentales. Su escritura, a la vez precisa y sugestiva, actúa como un umbral interpretativo: no domestica el texto, pero tampoco lo abandona al mero desconcierto.

Quizá lo más fascinante de esta nueva edición sea cómo transforma la experiencia de lectura. Donde antes predominaba una curiosidad teñida de misticismo difuso, ahora se impone una atención más exigente, casi ritual. El lector ya no se sitúa como observador externo, sino como interlocutor potencial de esas voces que, según la tradición, acompañan el tránsito entre mundos. En ese sentido, el libro deja de ser un objeto de consumo espiritual para convertirse en una práctica de imaginación disciplinada, una pedagogía de la impermanencia.

Volver a El libro tibetano de los muertos en esta versión es, en última instancia, una forma de leer mejor —y quizá también de morir mejor, si se acepta la premisa del texto—. Entre la memoria de aquellas primeras lecturas mediadas y la claridad filológica de esta edición, se despliega un arco que no solo habla de la historia editorial de un clásico, sino también de la evolución de nuestra propia mirada.

Al final, el libro incluye Principales nombres propios tibetanos y su equivalente sánscrito; Vocabulario castellano-tibetano-sánscrito y Sanscritismos. Así mismo Bibliografía de obras citadas y lecturas complementarias.

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

El libro:
El libro de los muertos tibetano (título original: Par-to-thö-tröl (Bar do thos grol), siglo XIII) ha sido publicado por Ediciones Siruela en su Colección El Árbol del Paraíso 115. Prólogo de Juan Arnau y traducción y edición de Ramón N. Prats. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 192 páginas.

Como complemento pongo un vídeo titulado Thubten Wangchen «Bardo Thodol: La muerte en el budismo Tibetano» Parte 1 (La parte 2 la encontráis en YouTube).


Para saber más:
https://en.wikipedia.org/wiki/Bardo_Thodol

https://es.wikipedia.org/wiki/Libro_tibetano_de_los_muertos


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