Revista Cultura y Ocio

El maestro del Prado. Javier Sierra

Por Mientrasleo @MientrasleoS

El maestro del Prado. Javier Sierra
     "Este relato comienza con los primeros fríos de diciembre de 1990. He dudado mucho, muchísimo, sobre la conveniencia de publicarlo, sobre todo porque se trata de una aventura de fuertes connotaciones personales. Es, en definitiva, la pequeña historia de cómo un aprendiz de escritor fue enseñado a mirar un cuadro."
     Cuando abrí el libro que os traigo lo hice al azar, es una costumbre. Esta vez el libro viene no sólo con ilustraciones, sino también con láminas de cuadros a color en brillo. Precisamente la fiel reproducción de una de esas láminas hizo que se abriera justamente en ella, El jardín de las delicias, uno de mis cuadros favoritos. En ese momento supe que el autor ya tenía media partida ganada conmigo. Hoy traigo a mi estantería virtual, El maestro del Prado.
     Un jovencísimo Javier Sierra aún estudiante se pasea por el Prado admirando cuadros. Ya tiene las inquietudes que hoy lo han hecho famoso y un carácter inquisitivo. Parado delante de un cuadro junto a un hombre, escucha como su acompañante le dice: "¿Conoces esa frase que dice que el buen maestro llega sólo cuando el discípulo está preparado?". Esa frase será el comienzo de una aventura hacia el significado de las imágenes estáticas que muestran los cuadros de mano de ese improvisado maestro. Sin embargo, la curiosidad de Javier también se dirigirá hacia la identidad de su improvisado mentor.
     Esta vez Javier Sierra no pretende que corramos detrás de un misterio, no se trata de eso. Tampoco hay perseguidores y perseguidos portadores de un secreto que vaya a cambiar el mundo, no. Esta vez no. En El maestro del Prado Javier juega con el lector hasta convertirlo en protagonista de sus historias. Nos invita a compartir una pasión por las historias que se esconden detrás de los libros y, en este caso, los cuadros. A través de las palabras de Luis Fovel conoceremos los secretos que se esconden entre las paredes del museo, lo que no vemos de los cuadros, las miradas perdidas de las figuras que nos resultan esquivas al ponernos delante. Y sus significados. Nos dice Javier que es una historia real, que le sucedió a él hace años; y nos lo creemos. Y nos enseña autorretratos escondidos, gemelos en lugar de un niño en las Sagradas Familias, y nos habla de campanas y elegidos en las escrituras que también son representados. Y nos lo argumenta de tal forma que también nos lo creemos. Y nos pregunta si queremos creer, si queremos saber... porque él mismo sabe el juego que nos está proponiendo y sabe que estamos deseosos de sumergirnos en él.
     Como ya he dicho no se trata de una trama trepidante. Hay un verdadero alud de datos y un misterio en torno a la figura del maestro que Javier quiere resolver, pero sin dejar de aprender los secretos del museo, descubrir sus "arcanos". Es un libro que desvela una pasión que va más allá por la pintura, y es la pasión por saber, por no quedarse en lo habitual sino en buscar más allá. Escrito de una forma ágil, sin vocabulario complejo ni tecnicismos nos permite seguir perfectamente el curso de su investigación en este libro que es más Javier Sierra que nunca mientras nos vamos preguntando cuánto puede haber de cierto en estas letras.
     Un libro de pasiones, que no son todas sentimentales. Yo dibujo, me ha gustado siempre la pintura y de hecho comparto un momento con el protagonista del libro, que es el momento en que te muestran el exterior cerrado de El jardín de las delicias consiguiendo que tu visión del cuadro cambie radicalmente.Y vosotros, ¿cuáles son vuestras "otras" pasiones?
     Gracias

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