El museo Victoria & Albert de Londres dedica una gran retrospectiva a Elsa Schiaparelli (Roma, 1890 – París, 1973), la aristócrata italiana que convirtió la moda en arte. Nutrida por el surrealismo y por sus colaboraciones con Dalí, Cocteau y Man Ray, creó un lenguaje propio que abofeteó al París de los años treinta y transformó para siempre la relación entre vestido y vanguardia.
El pasado mes de marzo, el museo Victoria & Albert de Londres inauguró una de las exposiciones más esperadas: Schiaparelli: La moda se convierte en arte. Una retrospectiva dedicada a Elsa Schiaparelli (Roma, 1890 – París, 1973) y a la influencia de su firma de moda desde los años 20 hasta la actualidad. Yves Saint Laurent diría: “Ella abofeteó París. Lo golpeó. Lo torturó. Lo hechizó y París se enamoró perdidamente de ella”.

Elsa Schiaparelli retratada en su salón, 1952. Library of Congress, Washington
La vida de Elsa Schiaparelli traza el recorrido fascinante de una aristócrata italiana que desafió los convencionalismos y transformó la moda con una imaginación y creatividad desbordante nutrida por el surrealismo.
En su autobiografía Shocking Life (1954) relata su infancia. Nació en el Palazzo Corsini de Roma en 1890. Hija de una aristócrata napolitana y de un astrónomo y orientalista italiano, su entorno familiar fue profundamente intelectual, basado en una estricta moral. Elsa desde muy joven comprendió que ese ambiente académico y disciplinado no estaba hecho para ella. En su familia nada hizo presagiar que su proyecto vital derivaría en la alta costura.
Lo más interesante, a mi modo de ver, es cómo se fue forjando su personalidad. Tras haber recibido una formación religiosa en su juventud, Elsa escribía poesía de temática amorosa, lo que supuso un gran escándalo en su familia por el cariz de su pequeño libro de poemas. Como consecuencia de ello, fue enviada a Londres como institutriz, donde conocería al que sería su marido, el teósofo Wilhelm de Wendt de Kerlor, con quien se casó en 1914 y del que se separaría pocos años después, debido a las numerosas infidelidades de su marido, entre ellas con la bailarina y coreógrafa Isadora Duncan. En su estancia en Nueva York tendrían a su única hija, María Luisa. “Gogó”, que así se apodaba, le dio dos nietas a las que estuvo muy unida, una de ellas la célebre actriz Marisa Berenson, que participó en la extraordinaria película Muerte en Venecia, dirigida por Luchino Visconti en 1971 y basada en la novela de Thomas Mann.
En los años que vivió en Nueva York, desde que se instaló en 1919 hasta su partida a París en 1922, y antes de dedicarse a la moda, entró en los círculos intelectuales y artísticos de la vanguardia europea en el exilio. La influencia producida al entrar en contacto con los ambientes dadaístas, gracias a su amistad con Francis y Gabrielle Picabia, forjarían su modo futuro de entender el cuerpo como una estructura en la que la ropa debe formar una construcción arquitectónica. En este período aprende, como recuerda en su autobiografía, que el arte no tiene por qué ser bello, puede ser una idea, un juego mental o una provocación. Entonces sentía que el arte era libre y que la moda se limitaba a fabricar objetos para vender.
Esta percepción cambiará cuando en 1922 se instala definitivamente en París y recupera su amistad con Gabrielle Picabia, que fue fundamental para introducirse en los ambientes artísticos parisinos dadaístas y surrealistas que tanto marcarían su modernidad en el mundo de la moda. Aquí conocería a Man Ray, que le haría su famoso retrato con busto, Portrait of Elsa Schiaparelli (1934). También a los reductos que quedaban en esa época del dadaísmo, como Tristán Tzara o Jean Cocteau.

Elsa Schiaparelli y Jean Cocteau, chaqueta de noche bordada, otoño 1937. Philadelphia Museum of Art.
En esta ciudad y sin formación técnica previa, comenzó a diseñar prendas influida por el arte contemporáneo. Su primer éxito fue un jersey de punto con motivos ópticos (1927), que llamó la atención del mundo de la moda. A partir de entonces abrió su casa de costura y desarrolló un lenguaje propio basado en la colaboración directa con artistas.

Elsa Schiaparelli, jersey de punto con lazo en trompe-l’oeil, 1927. Su primer gran éxito en París.
Durante la década de 1930 se convirtió en una de las figuras centrales de la alta costura. Colaboró con Salvador Dalí, Jean Cocteau y Alberto Giacometti.

Salvador Dalí, Teléfono langosta, 1938. Tate, Londres.
Con Salvador Dalí realizó obras como el vestido langosta y el sombrero-zapato, trasladando directamente el surrealismo al vestir, con las cremalleras visibles y los estampados ilusorios. Introdujo también el color “Shocking Pink” y una concepción de la moda como objeto artístico y provocación cultural, en contraste con la elegancia clásica dominante.

Elsa Schiaparelli y Salvador Dalí, Sombrero-zapato, 1937-38. Victoria & Albert Museum, Londres.

Elsa Schiaparelli y Salvador Dalí, El vestido esqueleto, Circus Collection, 1938. Victoria & Albert Museum, Londres.

Elsa Schiaparelli y Salvador Dalí, El vestido de las lágrimas, Circus Collection, 1938. Victoria & Albert Museum, Londres.
La Segunda Guerra Mundial la obligó a trasladarse temporalmente a Estados Unidos. Tras el conflicto regresó a París, pero el nuevo clima estético de la posguerra, dominado por el “New Look” de Christian Dior, desplazó su estética experimental. En 1954 cerró su casa de costura y publicó su autobiografía.
Elsa Schiaparelli murió en París el 13 de noviembre de 1973. Su obra redefinió la relación entre arte y moda, integrando definitivamente la creación poética en la forma de vestir dentro de la cultura del siglo XX.
Schiaparelli: Fashion Becomes Art
Victoria and Albert Museum
Cromwell Road, Londres SW7 2RL
Comisaria: Sonnet Stanfill
Hasta el 1 de noviembre de 2026
