Revista Cultura y Ocio

En defensa del libro único

Por Eltiramilla

En defensa del libro únicoAllá por el 2011, cuatro redactores de El Tiramilla llevaron a cabo un debate centrado en una maravillosa dicotomía literaria: la difícil elección entre el mundo de las sagas y el de los libros autoconclusivos.

Durante la tertulia se expusieron los argumentos para defender una u otra postura; la que adora y prefiere leer historias que pertenecen a sagas de varios volúmenes y la que opta siempre por leer historias que acaban definitivamente cuando se llega a la última página. Aunque ha llovido desde aquel día, la conclusión a la que llegaron nuestros compañeros entonces fue que ambas opciones eran igual de válidas, siempre y cuando tengan una buena justificación. Lógico por otra parte, ya que siempre habrá público para sendas opciones literarias.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte he notado que muchos autores se han apuntado al carro de las sagas como si ello fuera garantía de éxito. Como si fuera fácil no solo atraer al público sino además mantenerlo interesado en las siguientes entregas de la historia que se cuenta. He podido ver cómo escritores noveles comenzaban su andadura en este duro mundo creando un ambicioso enmarañado que se distribuye en dos, tres o más entregas. Escritores neófitos que asaltan las redes sociales anunciando a bombo y platillo su primera novela, primera parte de una trilogía. Y yo me pregunto: ¿De verdad? ¿Vas a empezar en este mundo con una historia tan extensa? ¿Y si no funciona? Bueno, lo de funcionar también es relativo, claro, pero aventurarse a escribir una historia por volúmenes es siempre delicado. Muy buena tiene que ser esa historia.

Yo he leído varias sagas enteras (o series, pero no es lo mismo) y he visto mucho trabajo en ellas. Trabajo bien hecho. Por otro lado, también he comenzado libros con argumentos ambiciosos que resultaron ser soporíferos y con historias muy planas que tenían tras de sí varios libros más. Varios libros que continuaban con esa historia soporífera y aburrida. ¿Era necesario? ¿No podías haberlo contado todo en un libro?

Los libros autoconclusivos tienen esa gran ventaja: cuando los terminas se cierra una etapa de tu vida para no volver a abrirse jamás. Si lo que has leído es un buen libro, lo recomendarás y lo tendrás en tu estantería en un lugar privilegiado. Lo volverás a leer. Lo prestarás. Lo regalarás. Lo disfrutarás. Por contra, si es un mal libro, lo terminarás (si eres como yo, que terminas lo que empiezas, guste o no) y lo olvidarás.

Y es que muchos lectores no tenemos la paciencia necesaria para ver si se arregla en otro libro lo que se ha estropeado en el actual. Preferimos irnos con la lectura a otra parte.


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